Ahora resulta que además de ahuyentar a los vampiros, el ajo podría tener buenas propiedades como enjuague bucal.
Un equipo de científicos revisó estudios pasados para analizar el potencial del extracto de ajo como enjuague bucal antimicrobiano, comparándolo con la clorhexidina, ingrediente que hoy es la regla de oro para estos productos. Aunque todavía se requiere seguir estudiando, su conclusión es que de hecho sirve como alternativa viable, en particular si es en altas concentraciones. Los efectos colaterales que describen los investigadores, sin embargo, no mencionan qué podría pasar con tu vida romántica si usaras este enjuague. Tal vez lo estudien dentro de un tiempo.
¿Una alternativa natural?
Los enjuagues bucales antimicrobianos sirven para tratar afecciones bacterianas, fúngicas o virales de la boca, ya sea en tejidos blandos o duros. Los pacientes pueden usarlos si tienen gingivitis, caries, enfermedades periodontales e incluso halitosis (mal aliento).
“La clorhexidina se usa como ingrediente de rigor en enjuagues bucales, pero también tiene efectos colaterales y hay preocupación por la resistencia microbiana. El ajo (Allium sativum) es conocido por sus propiedades antimicrobianas y surge como potencial alternativa aunque la evidencia clínica sigue siendo limitada”, escribieron en un artículo de revisión publicado este año en Journal of Herbal Medicine los investigadores, que pertenecen a la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Sharjah. “Este estudio sistemático compara la eficacia antimicrobiana del extracto de ajo con la clorhexidina en la práctica clínica, evaluando su viabilidad como sustituto vegetal”, añadieron.
A partir de un grupo inicial de más de 400 artículos, el equipo llevó a cabo la selección y determinó que había cinco que usarían. Al revisarlos, vieron que las altas concentraciones de extracto de ajo en enjuagues bucales tenían capacidad antimicrobiana comparable con la de la clorhexidina. La clorhexidina es un agente antimicrobiano sintético y común, efectivo en diferentes contextos orales y dentales. El ajo, una planta que todos conocemos y muchos aman, suele utilizarse como condimento y saborizador, y es altamente antibacteriano y antifúngico, además de ser natural. Aunque el extracto de ajo puede tener efectos colaterales, estos son menos intensos que los que se vinculan con los químicos sintéticos.
Con todo, “la efectividad varía según la concentración y la duración de la aplicación, lo que contribuye a las diferencias en los resultados”, escribieron los científicos. “Hay estudios que prefieren la clorhexidina porque mantiene un pH más alto en la placa y la saliva, en tanto que otros informan que el extracto de ajo es más efectivo a determinadas concentraciones. Sin embargo, el enjuague bucal de ajo podría resultar más incómodo”.
Efectos colaterales
Los estudios informaban de efectos colaterales como sensación de ardor, y un olor desagradable. Eso podría influir en la preferencia de los pacientes o usuarios, que no querrían dejar la clorhexidina. Pero los extractos de ajo son más accesibles que la clorhexidina y otros agentes sintéticos similares que a veces requieren de una prescripción médica. Se consiguen en tiendas como productos de venta libre, y además el enjuague bucal con extracto de ajo parece tener efectos residuales más duraderos que los de la clorhexidina.
“El enjuague bucal con extracto de ajo demostró efectividad antimicrobiana clínica con significativa reducción en el conteo de bacterias respecto del conteo de base”, explicaron los autores del trabajo. Su estudio indica que en determinadas situaciones el enjuague bucal de ajo podría ser una alternativa posible a los antisépticos y desinfectantes como la clorhexidina, que es hasta hoy el enjuague bucal de rigor.
“Estos estudios aportan información sobre el rol antimicrobiano del extracto de ajo en comparación con agentes sintéticos como la clorhexidina”, continúa detallando el trabajo. Pero “se requieren más estudios clínicos con muestras más numerosas y un seguimiento más prolongado para confirmar la efectividad y mejorar la aplicabilidad clínica”.
Por allí tendría que haber alguien que también revise si luego tu aliento huele a ajo.