Envejecer es inevitable, pero no siempre se ha visto igual a lo largo de la larga historia de la humanidad. Esa es una de las premisas centrales del nuevo libro de Michael Gurven, Seven Decades: How We Evolved to Live Longer [Siete décadas: cómo evolucionamos para vivir más tiempo].
Gurven es un antropólogo de la Universidad de California, Santa Bárbara, y pasó gran parte de su carrera conviviendo con comunidades indígenas, estudiándolas, como por ejemplo los tsimane de América del Sur. Los tsimane subsisten mayormente gracias a la agricultura, la caza y la recolección. Aunque cada vez mantienen más contacto con el mundo moderno, siguen brindando una mirada al pasado de la humanidad, antes de la industrialización.
Basándose en su trabajo y el de otros con las comunidades de subsistencia de hoy, Gurven presenta el argumento de que aunque la persona promedio hoy vive más años y nuestra salud en general ha mejorado, no hay nada particularmente nuevo en cuanto a la longevidad humana. Siempre existieron los ancianos, incluso en épocas en que la supervivencia era mucho más peligrosa de lo que es hoy. Además, añade, podemos aprender mucho sobre cómo envejecer mejor al estudiar a nuestros ancestros y su estilo de vida.
La entrevista a Gurven
Gizmodo habló con Gurven sobre su decisión de no involucrarse con las drogas para la longevidad, y sobre los conceptos más erróneos y comunes en relación con el envejecimiento, además de cómo los grupos como los tsimane podrían ayudarnos a apreciar más a nuestros mayores. La conversación se ha editado y resumido en esta traducción al español.
Ed Cara, Gizmodo: Creo que muchos de los que eligen leer un libro sobre el envejecimiento esperan encontrar información sobre los grandes avances que prolongarían nuestras vidas. ¿Qué hizo que te centraras más en la evolución del envejecimiento humano?
Michael Gurven: Gracias por esa pregunta, porque siempre me preocupa que lo primero que quieran saber es cuáles son los secretos o claves para vivir más. Todo tiene que ver con el potencial de nuestro envejecimiento, el poder de la medicina regenerativa y la tecnología. Yo elegí mirar hacia atrás para poder ver hacia el futuro. El libro parte de varias premisas, y una es que la longevidad no es algo tan reciente porque está en nuestro ADN y biología. Ya logramos el potencial para la longevidad.
Gracias a eso, veo un optimismo diferente, porque también hay algo de susto sobre el tsunami plateado y todo lo que conlleva el envejecimiento de la población global. Quise señalar que no es un problema nuevo. No es que nunca hubiera ancianos y de repente ahora estamos llenos de gente mayor. Quería ofrecer una historia para entender que ya hemos vivido con ancianos en la población.
Quería argumentar que la longevidad no es un éxito de nuestra especie, sino que la causa podría estar en la dirección contraria: hemos sido una especie muy exitosa gracias a nuestro potencial de longevidad. Ya hemos resuelto otros problemas, y podremos resolver este, pero no será con nueva tecnología y avances en medicina molecular. Hay cosas por aprender si apreciamos nuestra historia natural.
G: Tu libro cubre varios aspectos y actitudes sobre el envejecimiento moderno y pasado. ¿Cuál sería el concepto más erróneo sobre la longevidad y el envejecimiento humano?
MG: El error más grande es que se malentiende lo que es la expectativa de vida en general. Cuando se dice que la expectativa de vida era menor en el pasado, incluso hasta los 30 años, eso no significa que la gente moría a esa edad porque incluso cuando la expectativa de vida era menor, había gente longeva. Los 30 años indican un promedio. Como había muchos jóvenes que morían, la cifra promedio se ve reducida.
G: Y ¿también hay quienes romantizan el pasado diciendo que se vivía y moría mejor antes de la industrialización?
MG: Todos miran a los cazadores-recolectores y ven lo que quieren ver. O ven algo infernal de “vivir contra todo” y piensan que la vida era terrible, o ven algo romántico donde todos eran vegetarianos y abrazaban a los árboles, en sintonía con la naturaleza. Ese tipo de cosas.
Por eso, prestar atención al estilo de vida de los cazadores-recolectores es importante. Lo viví porque conviví y trabajé con estos grupos. ¿Cuáles son los mitos errados, y cuáles podrían ser verdad?
G: ¿Qué cosas aprendimos al estudiar la longevidad y a los miembros más ancianos en comunidades como los tsimane?
MG: Una de las cosas, tal vez, que se condice con la idea de que nadie llegaba a la ancianidad es que pensamos que muchas de las enfermedades de la vejez que damos por sentadas nos afectarán, no importa lo que hagamos. Es difícil pensar en envejecer sin problemas cardíacos, deterioro cognitivo y ese tipo de cosas. Pero el hecho de que en estas poblaciones con alta tasa de mortalidad [como los tsimane] no veas esa clase de enfermedades no es porque nadie llegue a viejo. Incluso si sigues a los que tienen 40 años o más, veremos personas que no sufren enfermedades cardíacas, mal de Alzheimer o diabetes. Es una lección importante porque nos dice que todavía no sabemos todo lo necesario sobre estas enfermedades que en el mundo industrializado son causas principales de mortalidad. Ya sabemos que si no fumas, si te mantienes físicamente activo, con un peso razonable y te alimentas bien, puedes vivir una vida más saludable. Pero cuando veo que hay una población en la que casi todos viven sin enfermedades cardíacas, diabetes y Alzheimer, eso es algo que sorprende. Demuestra que estos grandes factores de riesgo: fumar, sedentarismo, exceso de peso, etc., son la explicación de gran parte de las muertes por enfermedades no contagiosas, la mitad de las muertes de hoy, básicamente. Y te demuestra que son muertes que pueden prevenirse con cosas que ya hacen este tipo de poblaciones.
Hay otras cosas por aprender: nadie se retira a los 65, ni a ninguna edad en las comunidades de cazadores-recolectores. No hay expectativa de una vida de ocio, y por cierto me gusta esa idea. Aprender es un proceso de toda la vida. Envejecer no es lo opuesto a crecer. No hay deterioro sino continuo crecimiento. Eso no significa que todos sigan haciendo exactamente lo mismo hasta que mueran. Hay cambios en lo que suelen hacer los hombres y las mujeres de esas sociedades. Pero lo que importa es que siguen siendo relevantes, siguen comprometidos, siguen involucrados.
G: ¿Qué esperas que aprendamos al leer tu libro, tanto los que tenemos abuelos como los que ya son mayores?
MG: Espero que los inspire, que tengan nuevo optimismo y no solo de longevidad o mejor salud, sino de cosas que también son esenciales. Me alegra que haya más gente trabajando en esto y más libros para leer. Lo que intento es llevar el pensamiento a un nivel más profundo sobre dónde estamos y hacia dónde vamos en las próximas décadas. No hay soluciones médicas que hagan que alguien de 85 años sea biológicamente como alguien de 35. La realidad es que espero que el libro inspire a pensar y repensar la edad de la vejez, que haya respeto por nuestros mayores, sabiendo que tenemos que aprender de ellos y que tienen un lugar. No es solo un servicio a los mayores, sino también saber que todos nos beneficiamos por tenerlos en nuestras vidas. En parte, el libro muestra las diferentes formas en que ya hicimos estas cosas a lo largo de nuestra historia evolutiva.
Seven Decades: How We Evolved to Live Longer, publicado por Princeton University Press, disponible en línea o impreso.