Hay un suplemento muy popular que la gente toma para mejorar el potencial de su cerebro, pero que podría tener un lado oscuro. Un trabajo de investigación reciente sugiere que uno de los ingredientes del aceite de pescado podría tener un efecto contraproducente en el cerebro, al menos bajo determinadas circunstancias.
Los científicos estudiaron a ratones con lesiones cerebrales traumáticas. Cuando se les daba ácido eicosapentaenoico (EPA), un ácido graso omega-3 importante, sus cerebros tardaban más en sanar. Harán falta más investigaciones para saber si algo parecido podría suceder con las personas que toman estos suplementos, indican los responsables del estudio.
“Estos hallazgos contradicen la suposición de la neuroprotección uniforme del omega-3 tras una lesión cerebral”, escribieron en el trabajo que se publicó a finales del mes pasado en Cell Reports.
Algo huele a pescado podrido
Los Omega-3 son un tipo de ácido graso poliinsaturado (PUFA), que en general son los que se consideran grasas del tipo esencial y saludable para consumo regular. Están vinculados con la reducción de inflamación, reducción de presión arterial, y reducción de acumulación de placa en nuestras arterias. En particular los Omega-3 pueden mantener el cerebro saludable y se cree que protegen al cerebro de lesiones, acelerando la recuperación si las hay.
Según los autores, sin embargo, ha habido limitada investigación de los efectos a largo plazo del omega-3 tras una lesión cerebral, y por eso decidieron estudiar el tema.
Para sus experimentos usaron ratones que tenían lesiones cerebrales traumáticas reiteradas. Eran lesiones leves como para que pudieran recuperarse sin sufrir daños a largo plazo, con una dieta típica y controlada. A algunos ratones les dieron dietas relativamente altas en EPA y ácido docosahexaenoico (DHA), que es el otro importante omega-3 que contiene el aceite de pescado.
Antes de las lesiones los niveles de EPA en los cerebros de los ratones se mantenían estables. Pero después, los niveles de EPA se redujeron mucho, y los investigadores hallaron que el EPA parecía impedir la reparación de los vasos sanguíneos en los cerebros de los ratones después de las lesiones. La inestabilidad cerebral vinculada al EPA también parecía volver más vulnerables a los ratones al deterioro cognitivo y también a la acumulación de tau anormal, proteína vinculada con afecciones cerebrales diversas que incluyen la encefalopatía traumática crónica (ETC), afección degenerativa causada por reiteradas lesiones cerebrales traumáticas.
Al mismo tiempo, los niveles de DHA en los cerebros de los ratones permanecieron estables a lo largo de los experimentos, y los investigadores no hallaron efectos dañinos relacionados. También estudiaron las células cerebrales tomadas de personas que murieron con ETC. Una vez más, hallaron evidencia de que el EPA, no el DHA, tenía vinculación con la reducción en la sanación.
Los resultados del equipo sugieren que las lesiones cerebrales pueden causar cambios en las células, que pueden afectar la forma en que el cerebro procesa el EPA.
Los resultados del trabajo del equipo sugieren que las lesiones cerebrales pueden causar cambios en las células, que pueden afectar cómo procesa el cerebro el EPA. En consecuencia, el EPA entonces podría más bien dañar en lugar de ayudar al proceso de sanación del cerebro.
“Los suplementos con aceite de pescado están en todas partes y las personas los toman por distintas razones, a menudo sin entender claramente sus efectos a largo plazo”, declaró para la Universidad de Carolina del sur el autor principal del trabajo Onder Albayran, profesor adjunto en la facultad de medicina de esa universidad. “Pero en términos de la neurociencia todavía no sabemos si el cerebro es resiliente o resistente ante este suplemento. Por eso el nuestro es el primer estudio de su clase en este campo”.
¿Qué significará esto para los fans del aceite de pescado?
Los resultados del trabajo de este equipo se basan en lo observado en ratones, por lo que se deben tomar con cautela. Sin duda hacen falta más estudios para poder comprender las implicancias a largo plazo de los suplementos de EPA en la salud, en particular en quienes han sufrido lesiones cerebrales. Los investigadores dicen que por cierto, hace falta seguir estudiando.
“No digo que el aceite de pescado sea bueno o malo en general. Lo que nuestros datos muestran es que la biología depende del contexto. Necesitamos entender cómo se comportan estos suplementos en el cuerpo a lo largo del tiempo en lugar de suponer que el mismo efecto se aplica a todas las personas”, dijo Albayram.
Los investigadores planean seguir estudiando cómo procesa y utiliza el EPA el cuerpo humano.