Imagina tomar un bus en un caluroso día de verano, cuando el sol calienta mucho y te apresuras a llegar al refugio de la parada. Después de todo, estarías a la sombra y eso aliviaría un poco la sensación de calor y el estrés que provoca. Pero un nuevo trabajo de investigación muestra que no siempre es así. De hecho, a veces la incómoda situación empeora.
Investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de Houston, de la Universidad de Texas, midieron el estrés por calor en paradas de bus de Houston entre el 20 de julio y el 7 de agosto de 2023. Según lo detalla un trabajo publicado este año en Transportation Research Part D: Transport and Environment, hallaron que en promedio los árboles reducen el estrés por calor de la misma manera que el mejor diseño de refugio de parada de bus y que bajo determinadas condiciones, uno de esos refugios en realidad empeoraba el estrés por calor. Sus hallazgos tienen implicancias directas en la salud pública y, específicamente, en cómo debieran los expertos diseñar los refugios de las paradas en el futuro.
“El estrés por calor es una combinación de factores, y no solo la temperatura que ves en la app del clima de tu teléfono o el tablero de tu auto”, declaró el coautor de trabajo Kevin Lanza, hablando por el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas. “Imagina que afuera el termómetro indica 37,7°C. Si el sol está fuerte y estás bajo sus rayos, sigues calentándote”. Estar expuestos al calor extremo durante prolongados períodos de tiempo nos pone en riesgo de sufrir un golpe de calor, y ese riesgo aumenta cuando hay un alto nivel de humedad, según indican las declaraciones.
Efecto horno
El equipo afirma que su trabajo es el primero en investigar cómo los refugios y los árboles de las paradas de bus impactan en el estrés calórico por medio de mediciones en el suelo. Investigaron árboles y cuatro diferentes diseños de refugios en 17 paradas de bus de Houston, recogiendo datos de áreas a la sombra y al sol cuando las temperaturas alcanzaban entre 35 y 39,4 °C. Tomaron en cuenta variables como el horario, el diseño del refugio, y la cercanía de grupos de árboles con sus copas, y registraron la temperatura de globo y bulbo húmedo, TGBH, medida del estrés por calor que considera factores como la temperatura, la humedad, y el viento.
Según sus resultados, la TGBH promedio en regiones de paradas de bus sin sombra era de 33,6°C. No sorprende que en la sombra la TGBH era menor. La sombra de los árboles reducía la TGBH lo mismo que un marco de acero inoxidable con techo y muros de cristal, la forma más efectiva de refrescar. En contraste, los refugios con marco de aluminio, techo moderadamente en cúpula, y muros traslúcidos de acrílico, reducían menos la TGBH. Otro diseño similar tenía una cúpula más grande y menos pronunciada y una lero, y también reducía la TGBH menos que los árboles. Si el refugio no estaba a la sombra de los árboles, la TGBH era superior que en los lugares que no estaban a la sombra.
“Debido a las paredes de acrílico con la radiación del metal atrapada dentro del refugio, el efecto era como el de un horno y hacía más calor que fuera del refugio. Los resultados del estudio pueden servir como evidencia para plantar árboles en las paradas de bus para reducir más la temperatura, y si eso no es posible y la única opción es el refugio, entonces el diseño debe ser estratégico”, dijo Lanza.
Dicho de manera sencilla, el estudio reúne cantidad de evidencia que sugiere que en las ciudades, los árboles casi siempre son buena idea.