Los viajes en avión pueden ser una experiencia angustiante para los pasajeros que sufren de severas alergias a los frutos secos. Pero un nuevo estudio sugiere que el riesgo de exponerse a los alérgenos durante un vuelo podría no ser tan grande como se cree.
Se ha especulado mucho sobre los vuelos y las alergias, pero no hay mucha ciencia que respalde al temor. Los investigadores revisaron la evidencia y concluyeron que los alérgenos no circulan ni se propagan con facilidad por el sistema de ventilación. Aunque los pasajeros alérgicos pueden mitigar el riesgo de la contaminación limpiando con un paño las mesitas u otras superficies, es improbable que la prohibición de frutos secos durante el vuelo sea de utilidad, y hasta dicen los investigadores que podría ser contraproducente.
La preocupación es por el temor a que el aire que circula en la cabina porte rastros de maní o nueces – origen de alergias a estos alimentos – y que eso cause un ataque de alergia con riesgo de vida. Este mes de mayo se ha informado que hubo personas que sufrieron choque anafiláctico simplemente por estar cerca de maníes o frutos secos durante un vuelo. Incluso hay una petición continua en Change.org porque se prohiban en todos los vuelos.
Hay aerolíneas que a pedido del cliente no sirven productos de maní y frutos secos durante determinados vuelos. Otras han prohibido su venta. Pero los investigadores de este estudio publicado el miércoles en Archives of Disease in Childhood argumentan que la preocupación es exagerada.
Lo dicen los especialistas
Los autores del trabajo son Paul Turner, especialista en alergia, y Nigel Dowdall, especialista en medicina de la aviación. Sus argumentos citan a decenas de estudios que incluye una revisión que encargó y publicó la Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido el año pasado, cuya autoría es de Turner.
La incidencia informada de alergias a alimentos durante un vuelo parece ser mucho menor (entre 10 y 100 veces) a la que se da en tierra, aunque los investigadores señalan que la reducción del riesgo podría estar influenciada por un mayor nivel de precaución de los pasajeros antes de abordar el avión. Dicho esto, los estudios han hallado que las partículas de maní no se propagan fácilmente por aire, incluso al pelarlo o partirlo.
En el peor de los casos, pelar el maní pareciera enviar muy poco polvo de maní al aire, y solo en proximidad y por muy poco tiempo. Otros estudios hicieron que los sujetos alérgicos inhalaran o estuvieran cerca de maníes o productos del maní como la pasta de maní, en condiciones que simulaban ser las de una cabina de avión. Hallaron que la exposición no causaba síntomas en la mayoría, o síntomas pasajeros y leves en unos pocos alérgicos.