Tras un vuelo de prueba fallido, la empresa ha asumido otros $250 millones en gastos, llevando el total a $1.85 mil millones en sobrecostos cubiertos con fondos propios.
Durante una llamada de resultados, la nueva CEO de Boeing, Kelly Ortberg, informó sobre una pérdida total de $6 mil millones en el tercer trimestre, que incluye un cargo adicional para el programa Starliner. Esto se suma a los $125 millones que Boeing tuvo que pagar para cubrir costos extra de su asociación con la NASA.
Altos costos y grandes problemas
Boeing mantiene la propiedad total del Starliner bajo un contrato de $4.2 mil millones con la NASA, que compra misiones de ida y vuelta para transportar tripulación y carga a la Estación Espacial Internacional (ISS). Sin embargo, la situación ha sido caótica.
El CST-100 Starliner despegó hacia la ISS el 5 de junio con los astronautas Butch Wilmore y Sunni Williams para su primer vuelo de prueba con tripulación. La nave permaneció acoplada a la estación durante tres meses mientras se debatía si devolver a la tripulación a bordo del Starliner. Durante este tiempo, cinco de sus propulsores fallaron y se detectaron cinco fugas de helio, lo que llevó a la decisión de regresar a la tripulación en una cápsula de SpaceX.
La nave se desacopló el 6 de septiembre, dejando a los astronautas atrás. Wilmore y Williams, junto con la Crew-9 de SpaceX, regresarán a la Tierra en febrero de 2025, después de ocho meses en la ISS, en lugar de la misión planificada de una semana.
Este resultado no era lo que Boeing esperaba. El fracaso del vuelo de prueba ha llevado a la NASA a retrasar la próxima oportunidad de lanzamiento del Starliner y optar por SpaceX para dos misiones en 2025. La NASA había anticipado que Starliner lanzaría su primera misión operativa a principios del próximo año, pero ahora depende de SpaceX.
Boeing se enfrenta a la difícil decisión de continuar con el programa o cancelar. Ortberg mencionó: “Estamos mejor haciendo menos y haciéndolo mejor que haciendo más y no haciéndolo bien.” Aunque Boeing tiene un enfoque claro en sus aviones comerciales y sistemas de defensa, deberá evaluar si vale la pena seguir con los programas espaciales.
En 2014, la NASA otorgó contratos a Boeing y SpaceX para desarrollar naves que transporten tripulación y carga a la ISS. Mientras Boeing ha enfrentado retrasos y problemas técnicos, SpaceX ha tenido éxito, lanzando nueve tripulaciones en cuatro años.
El CST-100 Starliner, concebido en 2010 e inspirado en la historia de Boeing con naves espaciales, ha enfrentado numerosos desafíos. Puede que sea hora de que Boeing considere dejar atrás sus ambiciones espaciales, aunque la compañía aún no parece dispuesta a rendirse con su Starliner.