La natalidad en Corea del Sur ha sido motivo de alarma internacional durante años. Con tasas por los suelos y una población cada vez más envejecida, el país llegó a declararse en emergencia demográfica. Pero 2025 ha traído consigo un giro inesperado. Por primera vez en décadas, los nacimientos vuelven a crecer, y la gran pregunta es: ¿cómo lo han conseguido?
Señales de recuperación en medio de una crisis persistente
Hasta hace poco, las estadísticas demográficas surcoreanas eran casi sinónimo de tragedia anunciada. Con una tasa de fertilidad que no alcanzaba el nivel de reemplazo, el país se enfrentaba al envejecimiento acelerado de su población. Pero los últimos informes de Statistics Korea han encendido una chispa de esperanza: en abril nacieron 20.717 bebés, un 8,7% más que en el mismo mes del año anterior.

Este aumento es notable no solo por romper la barrera simbólica de los 20.000 nacimientos mensuales, algo que no ocurría desde hacía tres años, sino también porque representa el crecimiento interanual más fuerte en más de tres décadas. A esto se suma un dato igualmente positivo: las bodas también aumentan, con 18.921 enlaces registrados en abril, un 4,9% más que el año anterior. En una sociedad como la surcoreana, donde la mayoría de los nacimientos ocurren dentro del matrimonio, este dato no es menor.
Entre políticas públicas y dinámicas generacionales
Aunque la pandemia pudo haber influido en el retraso de matrimonios y nacimientos, la tendencia positiva ya se venía manifestando a finales de 2024. ¿Qué explica este cambio? Según Statistics Korea, hay tres factores clave: el repunte de matrimonios, un incremento en la población femenina de entre 30 y 39 años —particularmente las nacidas entre 1991 y 1995— y las políticas activas de fomento de la natalidad.

Desde cheques por nacimiento hasta permisos parentales mejorados, incentivos fiscales e incluso programas para fomentar relaciones de pareja, el arsenal de medidas es amplio y constante. No se trata solo de poner parches, sino de crear condiciones para formar familias en un entorno más favorable.
Un avance con matices: luz al final del túnel, pero no el final del camino
Pese a estos signos positivos, el escenario sigue siendo complejo. La tasa de fertilidad nacional permanece en 0,79, muy por debajo del 2,1 necesario para asegurar el reemplazo generacional sin depender de la inmigración. Y aunque nacen más bebés, también mueren más personas: en abril se registraron 28.785 fallecimientos, un 0,8% más que el año anterior.
En resumen, Corea del Sur está dando pasos hacia una recuperación demográfica, pero aún queda un largo camino por recorrer. Lo que sí ha logrado ya es algo valioso: demostrar que con políticas persistentes, cambios sociales y un poco de suerte generacional, incluso los panoramas más oscuros pueden empezar a dar un giro.
Fuente: Xataka.