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Los Juegos Ol√≠mpicos de R√≠o no iban a ser los m√°s brillantes de la historia. D√©cadas de desigualdad y dejadez urbana dejaron a la ciudad en una muy mala posici√≥n para albergar el evento. No es de extra√Īar que solo seis meses despu√©s del evento las cosas hayan degenerado muy muy r√°pido.

El t√©rmino ‚Äúdegeneraci√≥n‚ÄĚ se queda muy corto. Las √ļltimas fotograf√≠as de las instalaciones, que deber√≠an estar como nuevas, muestran hasta que punto se han degradado por la falta de mantenimiento, y eso no es lo peor. Las favelas que se supone que iban a desaparecer con la villa ol√≠mpica siguen ah√≠ m√°s horribles que nunca. El m√°s grande de estos barrios, Rochina, muestra riachuelos de aguas fecales serpenteando entre las casas y hasta formando peque√Īas cascadas.

No hay muchas esperanzas de que la situación mejore en el futuro. La ciudad se ha quedado prácticamente sin dinero tras los juegos, y las tasas de crimen se han disparado a un nivel que hace que las cataratas fecales sean el menor de los problemas.

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De nuevo, se ve√≠a venir. R√≠o fracas√≥ completamente en su intento de limpiar las aguas de su bah√≠a. La ciudad a√ļn est√° tratando de averiguar c√≥mo va a pagar todo lo que necesitaba para los juegos. Mientras tanto, los responsables de la ciudad tratan de justificar la situaci√≥n. Daelcio de Freitas, portavoz de la sociedad Maracan√° S.A. que gestiona el estadio hom√≥nimo contaba hace poco a CNN que las cosas no iban tan mal porque a√ļn no le hab√≠a ca√≠do un bloque de cemento a nadie. ‚ÄúHay cosas que est√°n algo da√Īadas, como el c√©sped o los asientos. Sin embargo, nuestra principal preocupaci√≥n es la seguridad de los espectadores que vienen a Maracan√° y por tanto debemos asegurarnos que elementos como el techo no se ven comprometidos‚ÄĚ.

La compa√Ī√≠a de la luz ha cortado el suministro al estadio porque debe alrededor de un mill√≥n de d√≥lares en facturas de la luz. Eso s√≠, el techo no se ha colapsado.

En definitiva, que seis meses despu√©s de que los atletas cayeran enfermos y de que las piscinas se pusieran verdes, la situaci√≥n es mucho peor. Los estadios est√°n abandonados, la basura se acumula, y la porquer√≠a fluye (literalmente) por la calle. Mientras tanto, Trump quiere que los siguientes Juegos Ol√≠mpicos sean en Los √Āngeles para que la pesadilla dist√≥pica no termine en R√≠o.

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Foto: Getty
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Interior del estadio Maracan√°. Foto: AP

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Tapices del artista local Adriano Varej√£o, hechos jirones en la fachada del estadio para pruebas de agua. Foto: AP
Estado de la hierba y los asientos del estadio Maracan√°, a vista de p√°jaro. Foto: AP
Asientos arrancados del estadio y apilados en un rincón. Foto: AP

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Estado de los asientos del banquillo en Maracan√°. Foto: AP
Un torneo de voleyball recientemente celebrado en el estadio de tenis. Foto: AP
Restos del centro de prensa, ahora considerados zona peligrosa. Foto: Getty

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El cable eléctrico ha desaparecido de muchas instalaciones. Foto: AP
Detalle de la hierba en el estadio Maracan√°. Foto: AP
Detalle de los asientos en las gradas. Foto: AP

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Los anillos olímpicos a la salida del estadio. Foto: AP
Ni√Īos jugando en el monumento de entrada a la villa ol√≠mpica. Foto: AP
Un detalle de las favelas de la zona. Foto: Getty