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Ciencia

Este es el error que arruina los nutrientes al descongelar comida (y casi todos lo cometemos)

Congelar alimentos no es el problema, sino lo que ocurre después. Muchos creen que pierden valor nutricional, pero lo que realmente marca la diferencia es un paso que todos damos por sentado y que podría estar saboteando tus comidas sin saberlo.
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En un mundo donde el tiempo escasea, congelar alimentos se ha convertido en una herramienta imprescindible. Sin embargo, persisten dudas sobre si este hábito deteriora su calidad nutricional. ¿Es cierto que al congelar perdemos nutrientes? La respuesta no es tan simple y, de hecho, todo depende de cómo llevamos a cabo un paso que suele pasar desapercibido: la descongelación.

El papel esencial del agua en la congelación

Cuando un alimento se congela, el agua que contiene se convierte en hielo. Si este proceso es lento, como sucede en la mayoría de congeladores domésticos, se forman cristales grandes que pueden romper las paredes celulares del alimento. Esta ruptura altera su textura y sabor, especialmente en productos con alto contenido de agua como frutas y verduras.

Por ejemplo, la lechuga pierde consistencia y sabor tras descongelarse, mientras que vegetales con almidón como los guisantes o el maíz conservan mejor su estructura. La carne y el pescado, con menos agua libre, sufren menos cambios perceptibles.

Este es el error que arruina los nutrientes al descongelar comida (y casi todos lo cometemos)
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La descongelación, el verdadero factor de riesgo

El problema real no es congelar, sino cómo descongelamos. Si lo hacemos mal, no solo podemos alterar la textura y el sabor, sino comprometer la seguridad alimentaria. Descongelar a temperatura ambiente o al sol puede activar bacterias latentes y causar intoxicaciones.

La forma más segura de descongelar es planificar con antelación y dejar los alimentos en la nevera durante la noche. También se puede recurrir al microondas o cocinar directamente si se va a consumir en el momento.

¿Se pierden nutrientes al congelar?

No todos. Las proteínas, minerales, fibra y vitaminas liposolubles (como A y D) se conservan bastante bien. Sin embargo, las vitaminas hidrosolubles, como la C y algunas del grupo B, pueden verse reducidas durante la descongelación, especialmente si no se realiza adecuadamente.

Este es el error que arruina los nutrientes al descongelar comida (y casi todos lo cometemos)
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De hecho, algunos estudios indican que congelar puede incluso proteger ciertos nutrientes frente a su degradación natural. Y si bien la congelación industrial es más eficiente que la doméstica —porque forma cristales más pequeños que dañan menos las células—, aplicar buenas prácticas en casa es suficiente para mantener la calidad nutricional.

Congelar sin miedo… y con cabeza

El truco está en congelar en recipientes herméticos, evitar bolsas con aire y consumir los productos dentro de un tiempo razonable. Si el pan congelado te parece menos sabroso, solo necesitas tostarlo para devolverle su magia.

En definitiva, no hay razón para temer al congelador si lo usamos con inteligencia. Es un gran aliado que, bien gestionado, no solo mantiene el sabor y la textura, sino que también conserva los nutrientes que nuestro cuerpo necesita.

Fuente: Xataka.

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