No todo lo que brilla es oro: el auge de los suplementos vitamínicos
Los suplementos nutricionales incluyen una enorme variedad de compuestos diseñados para complementar los nutrientes que obtenemos de los alimentos. Según datos de ‘Quirón Salud’, existen más de 90.000 productos en el mercado, muchos de ellos promocionados como beneficiosos para la memoria, el corazón o el sistema inmunológico.
Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que sean seguros o útiles para toda la población. Y lo que es peor: en algunos casos, podrían hacer más daño que bien.
El otro lado de la moneda: lo que ocurre cuando tomas demasiadas vitaminas
No solo quienes tienen carencias vitamínicas corren riesgos, sino también aquellos que consumen dosis excesivas. «Tal vez quieras dejar de tomarlas», advierte Martha Gulati, jefa de Cardiología de la University of Arizona College of Medicine-Phoenix, en una entrevista con ‘AARP’.
En el caso de las vitaminas hidrosolubles, como la C y las del grupo B, el cuerpo usa la cantidad que necesita y expulsa el exceso a través de la orina. Aunque esto podría parecer inofensivo, ingerirlas en grandes cantidades puede ser un desperdicio innecesario y, en algunos casos, causar molestias digestivas.
El verdadero problema surge con las vitaminas liposolubles, como la A, D, E y K. Estas se almacenan en el hígado y otros tejidos, lo que significa que su acumulación puede derivar en efectos adversos para la salud.
¿Realmente necesitas un suplemento vitamínico?
Muchas personas toman vitaminas sin consultar a un profesional, creyendo que más es sinónimo de mejor salud. Pero lo cierto es que una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras frescas, ya aporta los nutrientes necesarios para la mayoría de las personas.
Existen excepciones, como el caso de las embarazadas o quienes tienen déficits diagnosticados, pero siempre bajo supervisión médica. La realidad es que la mayoría de los suplementos no solo son innecesarios, sino que, en dosis elevadas, pueden volverse peligrosos.
Fuente: El Economista.