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Este extraño caza experimental avistado en el desierto de Mojave podría ser el reemplazo del mítico A-10 Warthog

Captura de pantalla: Aviation Buzzword (YouTube)

A mediados de 2017, la fuerza aérea estadounidense anunció un programa que buscaba incorporar a sus efectivos un caza turbohélice. Poco después, el proyecto se suspendió. La Fuerza aérea quería algo más. Ese algo más es un extraño caza de cola bífida llamado Model 401, el hijo de Ares.

La idea original del Pentágono con el programa de cazas turbohélice ligeros era desarrollar un avión de ataque sencillo y barato para objetivos en tierra cuyas defensas no sean especialmente avanzadas (instalaciones y campamentos como los del ISIS o guerrillas talibanes). El concepto se llama Observer Attack Aircraft, pero aparentemente ni el AT-6 Wolverine, ni la Super Tucano A-29 ni el Textron Scorpion daban la talla como para superar a una leyenda del aire, el A-10 Thunderbolt.

Un A-10 Thunderbolt sobrevolando Afganistán.
Foto: US Air Force (Dominio Público)
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El avión que nadie quiere

El A-10 Thunderbolt II, más conocido por el apodo de Warthog, es una especie de oveja negra en el rebaño de aviones de Estados Unidos. La Fuerza Aérea lo concibió en los 70 como un avión de corto alcance para servir de apoyo a las tropas atacando objetivos en tierra. Para ello los ingenieros de Fairchild Republic diseñaron un tosco birreactor monoplaza de ala recta que básicamente es el medio de transporte a medida de su principal arma: un aterrador cañón rotatorio GAU-8 Avenger.

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La GAU-8 es la ametralladora más grande, pesada y potente que nunca se ha montado en un avión militar. Es más larga que un auto convencional, y su peso completo con la munición y el cargador alcanza los 1.828 kilos. El arma se diseñó específicamente para destrozar tanques y blindados y su tambor con 7 cañones de 30 mm es capaz de alcanzar objetivos a más de un kilómetro.

El cañón GAU-8, comparado con un Volkswagen Escarabajo.
Foto: U.S. Air Force (Dominio Público)
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El caso es que nadie en la Fuerza Aérea pensaba que el A-10 Thunderbolt llegaría muy lejos. Era un avión diseñado para una época y un teatro de operaciones muy concreto (Afganistán e Irak). Contra todo pronóstico, el Warthog demostró ser tan efectivo que ha resistido todos los intentos de la Fuerza Aérea por librarse de él. El plan original era sustituir los A-10 por los nuevos F-35 Lightning II. Desgraciadamente, los numerosos problemas en el desarrollo del F-35 han pospuesto una y otra vez la sustitución de los Warthog. No solo eso. Después de años de tropiezos técnicos y miles de millones de dólares gastados en el Lightning II, el ejército estadounidense se ha dado cuenta ahora de que los F-35 son demasiado potentes como para destinarlos a las misiones típicas a las que se enfrenta el A-10. Es, por poner un simil, como intentar reemplazar un matamoscas con un mazo. Demasiado costoso, demasiado potente, demasiado pesado.

El programa de cazas ligeros fue el primer intento de redimensionar a la baja el proyecto para jubilar a los Warthog, pero finalmente el pentágono parece haber optado por un reactor de extraño aspecto como el Warthog.

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Scaled Composites Model 401: Son of Ares

El Scaled Composites Model 401 es un pequeño caza cuyo diseño recuerda un poco al del dron Predator C, solo que este es un avión tripulado. Mide 11,5 metros de ancho por otros tantos de largo y se impulsa con un solo motor Pratt & Whitney Canada JT15D-5D que le proporciona una autonomía de tres horas con un techo de 9.144 metros y una velocidad máxima de Mach 0,6.

Scaled Composites ha fabricado dos prototipos hasta la fecha.Su vuelo inaugural fue en octubre de 2017, pero estos días han sido vistos sobrevolando de nuevo el desierto de Mojave, lo que apunta a que la Fuerza Aérea ha resucitado el proyecto.

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Transformar el Model 401 en un avión de ataque ligero no sería difícil. Tan solo hay que dotarlo de armamento, y de un sistema electro-óptico para detectar blancos en tierra. Su máxima capacidad de carga es de 1.814 kilos, demasiado para el GAU-8 del A-10 Thunderbolt, pero suficiente como para albergar la ametralladora del F-35 (que pesa solo 104 kilos), y una buena colección de misiles guiados por laser APKWS II, Griffin o Hellfire.

Una pista interesante de las nuevas pruebas que el ejército está llevando a cabo en Mojave es que los operarios llevan camisetas con un emblema muy particular: un casco espartano y la frase: Son of Ares. Phobos. Deimos. ARES (siglas de Agile Responsive Effective Support) fue un prototipo de avión de ataque ligero desarrollado por Scaled Composites en los 80 que dio muy buenos resultados en las pruebas pero que nunca llegó a entrar en producción.

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El prototipo original de ARES.
Foto: Scaled Composites
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Los nombres de Phobos y Deimos son fáciles de explicar. En la mitología griega son literalmente las personificaciones de pánico y dolor, hijos de Ares que acompañaban al dios de la guerra en la batalla. En las pruebas de la Fuerza Aérea, los nombres corresponden con la denominación de registro de los dos Model 401 en activo: N401XD (Deimos) y N401XP (Phobos).

Teniendo en cuenta los antecedentes, el programa de los hijos de Ares perfectamente podría acabar archivado en una carpeta como han hecho todos los anteriores. Si logra pasar el filtro y entrar en producción, será el fin para uno de los aviones más eficientes del ejército estadounidense, y paradojicamente uno de los más despreciados. [vía The Drive]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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