Aneyoshi y ‚Äúsu‚ÄĚ piedra. AP

Para un japonés, el mensaje y la sabiduría de los antepasados es vital para construir el futuro. La mayoría sabe que se necesitan tres generaciones para que la gente olvide un trágico suceso. Quizás por ello, los antepasados de un pueblo de la costa marcaron un mensaje de advertencia en una piedra.

El 11 de marzo del a√Īo 2011 ser√° recordado para siempre como uno de los d√≠as m√°s tr√°gicos de la historia de Jap√≥n. Un terremoto de magnitud 9 lleg√≥ a crear olas con picos de hasta 40 metros. El epicentro del terremoto se ubic√≥ en el mar, frente a la costa de Honshu, a 130 kil√≥metros al este de Sendai (Miyagi) a una profundidad de 32 kil√≥metros.

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Imagen a√©rea de la devastaci√≥n del tsunami en TŇćhoku. Wikimedia Commons

Fueron sólo 6 minutos de terremoto, pero suficientes para convertirse en el cuarto más potente del planeta (de los medidos hasta la fecha). En aquellos días, las cifras que se manejaron eran espantosas: las autoridades confirmaban más de 15 mil muertes, 2.500 desaparecidos, 6 mil heridos a lo largo de 18 prefecturas de Japón, desencadenó la fusión en la planta de Fukushima, y costó un estimado de doscientos mil millones de euros.

De las personas fallecidas, el 92,5% murieron ahogadas, v√≠ctimas de ese temblor acompa√Īado de la fuerza devastadora del oc√©ano. Sin embargo, un pueblo costero que se encontraba en la trayectoria del fen√≥meno permaneci√≥ intacto. Ese pueblo se llamaba Aneyoshi, y sus residentes hicieron lo que se esperaba de ellos: escucharon las advertencias de sus antepasados.

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Aneyoshi y las piedras centenarias

Imagen: Wikimedia Commons

Aneyoshi es un peque√Īo pueblo situado en la costa noroeste de Jap√≥n. All√≠, en una zona que bordea con el mar, se encuentra una tablilla de piedra de unos 3 metros tallada con una advertencia a los lugare√Īos:

Las viviendas altas son la paz y la armonía de nuestros descendientes. Recuerda la calamidad de los grandes tsunamis. No construyas ninguna casa debajo de este punto.

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En realidad, y aunque las tablillas de Aneyoshi pueden ser las m√°s directas, las llamadas ‚Äúpiedras de tsunami‚ÄĚ salpican gran parte de la costa de Jap√≥n, siempre advirtiendo a los descendientes que busquen un terreno elevado despu√©s de los terremotos en caso de que presagien olas devastadoras. Las piedras var√≠an, aunque la mayor√≠a datan de alrededor de 1896, cuando dos maremotos mortales acabaron con la vida de m√°s de 22.000 personas.

Piedra de tsunami en Aneyoshi. AP

Vivir en Japón significa enfrentarse a una larga historia de terremotos más o menos periódicos e impredecibles, y a tsunamis que los siguen justo después. De hecho, el país está bien preparado, aunque el del 2011 fue especialmente devastador. Por ello, cuando un tsunami golpea, inevitablemente resurgen preguntas antiguas sobre la mejor forma de reconstruir una zona.

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Los m√°s viejos del lugar saben que tras un tsunami y terremoto aparece la misma duda. ¬ŅC√≥mo empezar de cero? Se podr√≠a pensar en reconstruir en tierras m√°s altas a un coste mayor en una nueva ubicaci√≥n, o en reconstruir tal y como estaba, y tener toda la fe del mundo en la construcci√≥n de muros de mar m√°s altos.

En ambos casos hay problemas. Construir m√°s alto es dif√≠cil en un pa√≠s donde el 75% de la superficie terrestre es monta√Īosa, adem√°s, estabilizar las estructuras en pendientes contra terremotos tambi√©n es un desaf√≠o.

Aneyoshi tras el tsunami. AP

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Los dise√Īos de viviendas resistentes a las inundaciones est√°n legislados en los c√≥digos de construcci√≥n japoneses, sin embargo, la ingenier√≠a solo puede hacer algo contra las enormes paredes de agua. Los muros de contenci√≥n producen resultados mixtos, aunque ayudaron a salvar algunas casas y pueblos durante el √ļltimo gran desastre. Dicho de otra forma: ninguna de las soluciones es perfecta.

Por eso en Aneyoshi est√°n orgullosos de sus antepasados, por poner unos marcadores de piedra en el lugar y obviar la necesidad de reconstruir, ellos conoc√≠an los horrores de los tsunamis, por lo que erigieron esa piedra para advertir. Como le dec√≠a Tamishige Kimura, el l√≠der del pueblo, al New York Times hace unos a√Īos: ‚Äúla advertencia es una regla de nuestros antepasados, una que nadie en Aneyoshi se atreve a romper‚ÄĚ.

Un peque√Īo pueblo de costa durante el tsunami del 2011. Smithsonian

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La piedra que salvó al pueblo entero se cree que se remonta a la década de 1910. Después de que la zona fuera devastada por el tsunami de 1896, fue reconstruida en el mismo lugar. Sin embargo, cuando ocurrió otro tsunami en 1933, los supervivientes se movieron cuesta arriba. Entonces sí, colocaron una piedra tras el desastre, un mensaje al que se le atribuye haber salvado a la población en 1960, y nuevamente en el 2011.

Curiosamente, muchas ‚Äúpiedras de tsunami‚ÄĚ se remontan incluso hasta hace 600 a√Īos. Algunas cuentan con advertencias para buscar un terreno m√°s alto a ra√≠z de un terremoto, otras marcan fosas comunes. Desgraciadamente, otras ciudades y pueblos en la costa ignoraron las sabias advertencias de quienes vivieron hace muchos a√Īos.

Japón nunca dejara de ser ese país de grandes contrastes, posiblemente no hay otro igual en el mundo. Mientras unos viven en urbes futuristas marcadas por el auge y el desarrollo de las más revolucionarias tecnologías, otros son capaces de sobrevivir a la mayor fuerza de la naturaleza a través de mensajes centenarios inscritos en una simple piedra. Porque, no hay que olvidarlo, para un japonés, el mensaje y la sabiduría de los antepasados es vital para construir el futuro. [The New York Times, Wikipedia, Smithsonian]