La reciente muerte del Papa Francisco ha vuelto a poner el foco sobre el funcionamiento interno del Vaticano. Entre las muchas preguntas que surgen, una de las más comunes es cuánto ganan los cardenales y otros altos cargos eclesiásticos. ¿Perciben un salario o viven únicamente de su fe? ¿Qué beneficios adicionales tienen? Vamos a desvelar algunos de estos detalles poco conocidos.
El sistema económico que sostiene al Vaticano

El Vaticano, además de ser el corazón espiritual de millones de católicos, es también una entidad con una compleja estructura económica. A diferencia de otros Estados, su financiación no proviene de impuestos, sino de fuentes como donaciones privadas, turismo religioso, la venta de monedas y sellos conmemorativos, y rendimientos de inversiones.
Uno de los fondos más conocidos es el Óbolo de San Pedro, destinado a las obras de caridad del Papa. Este fondo, junto a otros ingresos, permite sostener a la Santa Sede, pagar a sus empleados y cubrir los gastos del propio Papa, quien, como declaró en su momento, no tenía un salario asignado. Sin embargo, contaba con recursos administrados por la Santa Sede para sus necesidades.
El salario de los cardenales y sus privilegios

A diferencia del Papa, los cardenales sí reciben un sueldo mensual. Su asignación se sitúa entre los 4.000 y 5.000 euros, una cifra elevada si se tiene en cuenta que, además, disponen de importantes beneficios. Entre estos privilegios se incluyen viviendas dentro del Vaticano o en zonas cercanas, a precios muy bajos, así como acceso a tiendas con productos más baratos que en Roma.
Otro de los grandes beneficios es la atención médica gratuita, algo que no todos los ciudadanos del mundo pueden disfrutar de forma tan completa. Estas condiciones hacen que, aunque el salario sea significativo, sus gastos personales sean mínimos, permitiéndoles una vida cómoda dentro de la Ciudad del Vaticano.
¿Y qué pasa con otros empleados del Vaticano?

No solo los cardenales forman parte del entramado económico de la Santa Sede. También hay sacerdotes, obispos y trabajadores laicos que perciben salarios. En el caso de los sacerdotes y obispos, los ingresos mensuales oscilan entre los 1.500 y 2.500 euros. Los empleados laicos, dependiendo de sus funciones, pueden ganar entre 1.300 y 3.000 euros al mes.
Cabe recordar que en 2021, después de la crisis provocada por la pandemia, el Papa Francisco decidió reducir un 10% los salarios dentro del Vaticano, medida que afectó también a los cardenales. Esta decisión se repitió en 2024, recortando también complementos y bonificaciones, con el objetivo de mantener la estabilidad económica de la Santa Sede.
Más allá del sueldo: un estilo de vida particular
Formar parte de la Curia Romana no solo implica un salario, sino también un estilo de vida particular, marcado por la sencillez y la entrega espiritual. Sin embargo, esto no excluye que los cardenales disfruten de una serie de condiciones económicas privilegiadas, lo que genera siempre un cierto interés público.
En definitiva, mientras el Papa vivía sin un sueldo formal, confiando en la administración de recursos para cubrir sus necesidades, los cardenales sí cuentan con una compensación económica estable, complementada por beneficios que facilitan su día a día dentro de uno de los Estados más pequeños y enigmáticos del mundo.
[Fuente: Infobae]