La fotografía difundida por el Vaticano no solo confirmó el fallecimiento del Papa Francisco, sino que también desató una ola de emoción y reflexión en todo el mundo. En la imagen, el cuerpo yace solemne en una capilla privada, iniciando un rito íntimo que precede a una despedida multitudinaria y al cumplimiento de un deseo personal del Pontífice.
El retrato de una despedida

La instantánea muestra al Papa Francisco en su lecho funerario, vestido con túnica roja y mitra blanca, el rosario entrelazado en sus manos. Está expuesto en la capilla de la residencia Santa Marta, donde vivió durante más de una década como cabeza de la Iglesia. A su lado, miembros de la Guardia Suiza lo vigilan en silencio, mientras cardenales y empleados del Vaticano acuden a despedirse.
Este momento íntimo antecede el traslado del cuerpo al Vaticano, donde será expuesto en la Basílica de San Pedro para que miles de fieles puedan rendir homenaje.
Un funeral de alto perfil

El Vaticano ha confirmado que la ceremonia oficial tendrá lugar el sábado a las 10:00 a.m. en la Plaza de San Pedro. Se espera la presencia de líderes internacionales de primer nivel, como el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier, el canciller Olaf Scholz, el presidente estadounidense Donald Trump, Emmanuel Macron de Francia y el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski. Este último ya estaría organizando su viaje a Roma para honrar personalmente al pontífice fallecido, según informes desde Kiev.
Este despliegue internacional refleja el impacto global de un papado que traspasó fronteras y abrió nuevos caminos en la historia reciente de la Iglesia católica.
El destino final del pontífice
A última hora del lunes, el Vaticano realizó el rito que confirma oficialmente la muerte del Papa. Tras la lectura del acta de defunción, el cadáver fue colocado en su ataúd y las estancias papales fueron selladas, como dicta la tradición. Solo su sucesor podrá romper estos sellos.
Pero fue su testamento, revelado esa misma noche, el que sorprendió a muchos. Francisco pidió ser enterrado no en la tradicional cripta de San Pedro, sino en la Basílica de Santa Maria Maggiore, próxima a la estación Termini de Roma. Allí descansan otros papas, aunque la última sepultura en ese lugar se remonta a hace más de tres siglos. Sobre su tumba solo figurará un nombre: Franciscus.
Una elección modesta, pero profundamente simbólica, que parece cerrar el círculo de un papado que siempre quiso mantenerse cerca del pueblo.