Si sufres de digestión lenta o estreñimiento, cambiar tu postura al dormir podría ayudar. Según la asesora del sueño Lisa Artis, dormir sobre el lado izquierdo favorece el movimiento natural de los alimentos y los desechos a través del sistema digestivo.
“La gravedad ayuda a trasladar los residuos desde el intestino delgado hasta el intestino grueso con mayor eficiencia”, explica.
En cambio, dormir boca arriba puede ralentizar la digestión y prolongar el estreñimiento. Para quienes padecen diarrea, la recomendación es dormir sobre el lado derecho. Esta postura ralentiza la frecuencia de las deposiciones al mantenerlas en la parte baja del sistema digestivo por más tiempo, evitando que lleguen demasiado rápido al colon.
La mejor postura para combatir infecciones urinarias

Cuando se trata de infecciones urinarias, la posición en la que duermes también puede marcar la diferencia. Lisa Artis, subdirectora de The Sleep Charity, recomienda la postura fetal—acurrucado de lado—o dormir boca arriba con las piernas ligeramente separadas.
Estas posturas ayudan a reducir la presión sobre la vejiga, aliviando la incomodidad durante la noche. Además, aconseja evitar el uso de ropa interior ajustada, como las tangas, ya que pueden favorecer la propagación de bacterias.
“El E. coli, la bacteria más común en el colon y una de las principales causas de infecciones urinarias, puede adherirse fácilmente a la tira posterior de una tanga”, advierte Artis. “Incluso los pequeños movimientos durante el sueño pueden hacer que el material se desplace y acerque las bacterias peligrosamente a la zona vaginal”.
Piedras en el riñón: cambiar de lado es clave

Para quienes son propensos a los cálculos renales, alternar el lado en el que duermen podría reducir el riesgo de desarrollar nuevas piedras.
Un estudio de la Universidad de California reveló que el 76 % de los pacientes con cálculos recurrentes desarrollaban depósitos minerales dolorosos en el riñón correspondiente a su lado de descanso preferido. Esta simple modificación en la rutina nocturna podría ayudar a equilibrar la acumulación de minerales en los riñones y disminuir el riesgo de formación de cálculos.
Cómo dormir mejor si sufres reflujo ácido

El reflujo gástrico afecta a una cuarta parte de la población y provoca una incómoda sensación de ardor en el pecho debido al ascenso del ácido estomacal por el esófago.
Para minimizar este problema, los expertos aconsejan dormir sobre el lado izquierdo con el cuerpo ligeramente elevado. Esta postura mantiene el contenido del estómago por debajo del esófago, reduciendo la probabilidad de que el ácido llegue hasta la garganta.
En contraste, dormir sobre el lado derecho puede dificultar el drenaje del ácido, agravando los síntomas.
Posición recomendada para infecciones de oído
Para las infecciones en el oído, la mejor estrategia es asegurarse de que la oreja afectada quede hacia arriba al dormir.
Esta postura facilita el drenaje natural del líquido acumulado en el oído, ayudando a aliviar la presión y reduciendo la inflamación más rápidamente.
La clave para respirar mejor con un resfriado

Cuando se trata de congestión nasal, la postura ideal es dormir boca arriba con la cabeza y los hombros elevados a un ángulo de 45 grados utilizando una almohada.
“Esta posición evita que la mucosidad se acumule en la garganta, lo que puede provocar ataques de tos y dificultar la respiración”, explica Artis.
Por otro lado, dormir boca abajo puede empeorar la congestión, aumentando la presión en los senos nasales y dificultando el paso del aire.
Dormir bien para una mejor recuperación

Más allá de la postura, la calidad del descanso juega un papel fundamental en la recuperación del cuerpo. Lisa Artis, quien elaboró estas recomendaciones junto con la empresa de colchones Simba, subraya la importancia de un sueño reparador para combatir enfermedades y restaurar la energía.
“Ocho horas de descanso ininterrumpido ayudan al cuerpo a combatir infecciones, acelerando la recuperación”, señala. Sin embargo, las encuestas indican que el británico promedio solo duerme seis horas y 20 minutos por noche, lo que podría estar afectando su salud en más de un aspecto.
Pequeños cambios en la rutina nocturna pueden marcar una gran diferencia, permitiendo al cuerpo sanar de manera más eficiente y despertarse con mayor vitalidad cada mañana.