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Ciencia

Existen personas que pueden emborracharse sin beber alcohol, y la ciencia finalmente logró dar con la respuesta a este misterio

Están ebrios por microbios que habitan en sus órganos. Y ahora la ciencia investiga cuáles son
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Hay personas que se emborrachan aunque no consuman alcohol. Aunque podría sonar divertido para algunos, en realidad se trata de una afección médica rara conocida como síndrome de la auto-cervecería (ABS, sus siglas en inglés) y que es difícil de diagnosticar.

En un trabajo de investigación que se publicó el jueves en Nature Microbiology, los investigadores apuntaron a las bacterias del tracto digestivo y los procesos bioquímicos que dan lugar a la producción de alcohol en personas con este síndrome, aportando más información sobre la afección que tantas veces se malinterpreta. Los procesos bioquímicos son los que cumplen funciones en una célula u organismo.

“Al determinar cuáles son las bacterias y los procesos bioquímicos nuestros hallazgos pueden contribuir a un diagnóstico más sencillo, a mejores tratamientos, y a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con esta infrecuente afección”, declaró por el Departamento de Medicina del Mass General Brigham Elizabeth Hohmann, autora principal del estudio, miembro de la división de Enfermedades Infecciosas de esa institución.

Muestras de materia fecal

El síndrome de la auto-cervecería se da cuando unos microbios del tracto digestivo convierten los carbohidratos en etanol, un alcohol que entonces ingresa al torrente sanguíneo. Durante la digestión, cualquiera de nosotros puede producir pequeñas cantidades de alcohol, pero la persona que tiene este síndrome queda ebria. Muchas veces la afección no se diagnostica, según los investigadores, debido a problemas con el diagnóstico, o al estigma social y l a falta de conocimiento. Es complicado diagnosticarlo porque el método de rigor requiere de análisis de alcohol en sangre que se monitoreen muy de cerca, y eso suele ser difícil.

De hecho, hay muchos pacientes que pasan años sin su diagnóstico y pueden tener complicaciones médicas, además de que sufren estrés social y hasta problemas legales. ¡Imagina que te acusen de conducir ebrio sin haber consumido alcohol!

Hohmann y sus colegas investigaron los microbios del tracto digestivo de 22 personas con ABS, 21 parejas que no tenían ABS, y 22 personas sanas para control. Encontraron que las muestras de heces de los pacientes durante la activación del ABS producían etanol en mucha mayor cantidad que las muestras de los otros dos grupos. Eso apunta a que potencialmente se debería crear un análisis de materia fecal que sirva para diagnósticos más confiables.

Bacterias involucradas en el ABS

El análisis de materia fecal indicó que hay bacterias que tienen un rol importante en el ABS, como la Escherichia coli y la Klebsiella pneumoniae. Además, ante la presencia de los síntomas, algunos de los participantes tenían mayor cantidad de enzimas relacionadas con los procesos bioquímicos de fermentación, comparados con el grupo de control. Sin embargo, el equipo dice que resultará difícil y complejo poder identificar a los microbios que causan el ABS en cada persona en particular.

Los científicos también trabajaron con un paciente cuyos síntomas mejoraron después de un trasplante fecal (poner muestras procesadas de materia fecal de otra persona en tus intestinos). No habían tenido éxito con otras formas de tratamiento. Los cambios en las cepas de las bacterias y la actividad metabólica en los intestinos de la persona evidenciaban los momentos de recaída y recuperación, lo que respalda la base biológica de este síndrome. Con un segundo trasplante y un pre-tratamiento antibiótico, el paciente permaneció asintomático durante más de 16  meses.

“El síndrome de la auto-cervecería es una afección que se malinterpreta, y hay pocos análisis y tratamientos para esto. Nuestro estudio demuestra el potencial de los trasplantes fecales”, explicó Hohmann, quien participa de otro estudio que investiga los trasplantes fecales en pacientes con ABS.

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