Trabajadores retirando combustible en el edificio del reactor N ° 4 de la central nuclear de Fukushima.AP

Las autoridades japonesas se encuentran ante un verdadero dilema. Deben elegir entre dos soluciones, ninguna realmente “buena”: o liberan toneladas de agua radioactiva de Fukushima al Océano Pacífico, o esperan la llegada de un nuevo e impredecible tsunami.

En realidad, la primera opción vendría a ser un “mal menor”. Desde que el tsunami golpeó con fiereza a la zona, la prefectura japonesa de Fukushima ha tenido que lidiar con una planta de energía nuclear severamente contaminada.

Según han explicado a los medios, actualmente cuentan con 900 tanques llenos de agua y líquido radiactivo, espacios que necesitan ser bombeados desde la estación todos los días. Esto significa que a diario siguen acumulando unas 150 toneladas de esta agua. Un círculo vicioso costoso, y una cantidad de agua almacenada que simplemente sigue creciendo.

¿La solución? Para resolver el problema, un grupo de expertos ha aconsejado al gobierno japonés que libere gradualmente parte de esa agua en el Océano Pacífico.

Protestas por la situación de las aguas y los peces de la zona. AP

El agua radiactiva ha sido tratada y drenada de productos químicos nocivos. El único elemento radiactivo que queda es el tritio, que los expertos consideran seguro en pequeñas cantidades. Sin embargo, en el peor de los escenarios, si los tanques fueran golpeados por otro tsunami, el descontrol de tritio podrían contaminar el agua y causar aún más daño.

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Por eso se ha aconsejado que diluyan hasta 50 veces el contenido de los tanques con agua pura y liberen unas 400 toneladas al océano todos los días. De hacerlo, tomaría unos 10 años completar la tarea. Una opción que el presidente de TEPCO (la empresa a cargo de la planta), Takashi Kawamura, ha aprobado públicamente.

Mientras, los pescadores locales protestan por su precaria situación. Desde el desastre nuclear, los peces de la costa han tenido una más que mala reputación. A pesar de las repetidas pruebas que demostraron que el pescado era seguro para comer, los habitantes de la región simplemente no ingieren lo que consideran sushi “radioactivo”. Liberar esta cantidad de del líquido sería un golpe definitivo para estos trabajadores.

Sea como fuere, las autoridades deben tomar una decisión u otra en poco tiempo. Los niveles de agua en Fukushima siguen creciendo porque las aguas subterráneas se filtran a través de las grietas de las cámaras de contención, y se mezclan con las aguas radiactivas de las cámaras de enfriamiento en el sótano de la planta. Por si esto no fuera suficiente, las lluvias están aumentando significativamente la cantidad de agua. [IBTimes]