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Bajo una nueva ley, las personas con VIH que exponen a su pareja sexual al virus conscientemente no serán acusados de cometer un delito grave en California. La legislación también aplica a personas con VIH que donan sangre y semen y no revelan que tienen la infección.

Antes de la implementación, exponer a otra persona al VIH mediante el contacto sexual o la donación se consideraba un delito grave en el estado que se podría castigar con entre 2 y 8 años de cárcel. En cambio, una persona infectada con una enfermedad contagiosa (excluyendo el VIH) era culpable de solo un delito menor. Esto último condujo a la idea de que la antigua ley discriminaba y criminalizaba a las personas con VIH.

Ahora la transmisión intencional de la infección tendrá una condena de cárcel de hasta seis meses bajo ciertas circunstancias. Entre estas se destaca el conocimiento de tener la enfermedad, intención de contagiar a otra persona, transmisión del VIH a otro y participación en conducta que eleva el riesgo de transmisión.

La nueva legislación no está sin polémica. Mientras sus proponentes argumentan que la medicina moderna junto con las medidas preventivas permiten que las personas con VIH vivan durante más tiempo y eliminan el riesgo de transmisión, otros afirman que la ley pone en riesgo al público.

“Yo considero que si una persona contagia a otro a propósito con una enfermedad que altera su estilo de vida por el resto de sus días y les obligas a tomar una serie de medicinas para mantener la normalidad, debería ser un delito grave” comentó el Senador Joel Anderson de San Diego, que votó en contra de la legislación. “Me parece una locura que seamos permisivos con esto”.

La leyes con respecto al VIH son en gran parte la responsabilidad de cada estado. En 2011, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de Estados Unidos encontró que había 67 leyes en el país específicamente para personas con VIH. Según el CDC, hay 25 estados que criminalizan comportamiento que supone un “riesgo bajo o insignificante” para la transmisión de la enfermedad.

[Los Angeles Times]