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Ciencia

Fármacos experimentales logran frenar uno de los cánceres más difíciles

Científicos han comprobado que la combinación de dos medicamentos logra ralentizar significativamente el avance del tumor en pacientes que ya no responden a las terapias habituales
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La investigación, que fue publicada por una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, The Lancet of Oncology, representa un posible nuevo estándar para abordar este tipo de cáncer cuando las terapias hormonales dejan de funcionar.

Un nuevo frente para una enfermedad sin muchas salidas

Nuevo Tratamiento Para El Cancer De Prostata
© Pixabay

El cáncer de próstata resistente a castración es una de las etapas más complejas de esta enfermedad, especialmente cuando ya ha hecho metástasis en órganos como el hígado. En estos casos, las opciones terapéuticas se reducen drásticamente y la expectativa de vida promedio no supera los dos años.

Actualmente, la quimioterapia o el uso de un segundo inhibidor del receptor de andrógenos (ARPI) son las alternativas más comunes. Sin embargo, estas opciones ofrecen resultados limitados, lo que obliga a los especialistas a buscar nuevos enfoques más eficaces y con menos efectos secundarios.

Frente a este panorama, un ensayo clínico reciente ha puesto a prueba la combinación de dos compuestos con mecanismos distintos: cabozantinib, un inhibidor de la tirosina quinasa con capacidad inmunomoduladora, y atezolizumab, un anticuerpo que bloquea la proteína PD-L1, una clave que los tumores usan para evadir al sistema inmune.

Resultados que abren una nueva esperanza

El ensayo, conocido como CONTACT-02, incluyó a 507 pacientes con cáncer de próstata avanzado que ya no respondían al tratamiento hormonal con ARPI. A lo largo de casi un año de seguimiento, los pacientes fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: uno recibió la nueva combinación de fármacos y el otro, un segundo inhibidor hormonal.

Los resultados fueron contundentes. La combinación experimental logró reducir un 35% el riesgo de progresión o muerte en comparación con el tratamiento estándar. En términos concretos, los pacientes tratados con cabozantinib y atezolizumab lograron una supervivencia libre de progresión de 6,3 meses, frente a los 4,2 meses del grupo de control.

Pero uno de los datos más impactantes del estudio provino de un subgrupo específico: aquellos con metástasis en el hígado, quienes normalmente tienen el peor pronóstico. En estos casos, la nueva terapia aumentó la mediana de supervivencia en cinco meses, un avance considerable para una población con tan pocas alternativas.

Un nuevo estándar en camino

El Ensayo Contact 02 Para Cancer De Prostata
© Chokniti Khongchum – Pexels

Este ensayo ha sido particularmente relevante no solo por sus resultados, sino por la población que incluyó. Según el oncólogo Joan Carles, del Hospital Universitario Vall d’Hebron y coautor del estudio, se trata del ensayo de fase 3 con el mayor porcentaje de pacientes con metástasis viscerales, especialmente hepáticas, jamás realizado hasta ahora en este tipo de cáncer.

«Por primera vez, demostramos la superioridad de una combinación basada en inmunoterapia frente a un segundo inhibidor del receptor androgénico, y eso marca un antes y un después», señala Carles. El experto subraya que esta estrategia no está dirigida a todos los pacientes, pero sí a aquellos cuya enfermedad ha progresado después de un tratamiento hormonal inicial, y que presentan metástasis medibles en tejidos blandos.

Para estos hombres, la combinación de cabozantinib y atezolizumab podría convertirse en una opción terapéutica real, eficaz y segura, alejándose de los métodos tradicionales más agresivos como la quimioterapia.

Hacia una medicina más personalizada

Este descubrimiento también pone sobre la mesa la necesidad de desarrollar tratamientos más personalizados y menos invasivos. Con la identificación de mecanismos moleculares precisos y el uso combinado de terapias inmunológicas y dirigidas, los especialistas están comenzando a replantear cómo se combate el cáncer de próstata avanzado.

Aunque todavía se necesita más investigación para evaluar la eficacia a largo plazo y su impacto en la supervivencia global, estos resultados suponen un gran paso. Para muchos pacientes, cinco meses más de vida en buenas condiciones representan un tiempo valioso.

Como destacan los autores del estudio, estamos ante un cambio de paradigma. Y si se confirma su efectividad en nuevas cohortes, esta combinación farmacológica podría convertirse en parte de los protocolos estándar para tratar el cáncer de próstata avanzado resistente a castración.

[Fuente: El Confidencial]

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