El origen del conflicto está en la incorporación al catálogo, por tiempo limitado, del documental Ícaro: la semana en llamas, centrado en los disturbios ocurridos en Cataluña tras la sentencia del procés en octubre de 2019.
Un documental sobre los disturbios de 2019
Estrenado originalmente en 2022, Ícaro: la semana en llamas repasa, en poco más de una hora, los altercados que siguieron a la condena del Tribunal Supremo a los líderes independentistas catalanes. Dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, el documental construye su relato a partir de testimonios de agentes y mandos de la UIP de la Policía Nacional y de los Mossos d’Esquadra.
La película puede verse en Filmin hasta el 31 de enero, y su llegada a la plataforma no generó inicialmente un gran impacto mediático ni social.
El estallido en redes y la reacción política
La situación cambió radicalmente cuando algunas figuras políticas comenzaron a pronunciarse sobre el documental. En particular, la exdiputada de Vox Macarena Olona elogió públicamente la obra, llegando a afirmar que debería ser de visionado obligatorio en academias policiales.
Este respaldo encendió la polémica en redes sociales y provocó una oleada de críticas, especialmente desde sectores independentistas, que acusaron a Filmin de “blanquear” la actuación policial y de actuar como cómplice ideológico.
Vandalización en la sede de Filmin en Barcelona después de que la plataforma haya incluido en su catálogo un documental sobre los disturbios del “Procés“.
No se esperan apenas reacciones desde el mundo de la cultura. pic.twitter.com/1YnKkeTBWf— Ángel (@ngel03887288) January 20, 2026
Pintadas y boicot contra la plataforma
Las protestas no se limitaron al ámbito digital. Las pintadas aparecidas en la sede de Filmin fueron interpretadas como un acto de boicot directo contra la plataforma por haber programado el documental. Las acusaciones de colaboracionismo y falta de sensibilidad con lo ocurrido en 2019 se multiplicaron en redes sociales.
Ante esta situación, Jaume Ripoll decidió emitir un comunicado público para explicar la posición de la compañía.
La respuesta de Jaume Ripoll: “Entendemos la decepción”
En su mensaje, Ripoll reconoció que el estreno del documental ha generado malestar y aseguró comprender la reacción de parte del público:
“Somos muy conscientes de que los hechos de octubre de 2019 siguen siendo una herida abierta”, afirmaba, subrayando que entienden “la sorpresa y la decepción” que ha provocado la programación de la obra.
El cofundador de Filmin insistió en que la plataforma no ha producido ni distribuido el documental, sino que se ha limitado a programarlo, algo que —según recalcó— no implica compartir ni respaldar su enfoque.
Filmin diciendo que "no censura las películas por su orientación ideológica"… Cualquier día vemos "Raza" en su catálogo…
*Planteándome darme de baja de @Filmin pic.twitter.com/7MXZ0B6bHO
— HATEUNICORNS🏴🐌🏴☠️ (@Hateunicorns2) January 20, 2026
La defensa de la libertad editorial
Ripoll fue tajante al defender la línea editorial de la plataforma:
“Filmin no censura películas por su orientación ideológica”.
En el comunicado recordó que el catálogo del servicio incluye numerosos documentales y obras que exploran el debate político, social y cultural catalán desde perspectivas muy diversas. Para Filmin, el cine no debe funcionar únicamente como un espejo de las propias convicciones del espectador.
Cine incómodo, pero necesario
El comunicado concluye con una reflexión que resume la postura de la plataforma:
“El cine no debe servir para confirmar lo que ya pensamos, sino también para ayudarnos a mirar de frente aquello que nos incomoda, con espíritu crítico”.
Mientras el debate sigue abierto y el boicot continúa en ciertos sectores, el caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión recurrente: hasta qué punto las plataformas culturales deben asumir el coste de programar obras polémicas en un contexto político altamente polarizado.
Fuente: Espinof.