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Fragmentos de piedra y poder: el hallazgo en Guadalajara que apunta a élites romanas desconocidas

Un descubrimiento arqueológico poco común ha vuelto a poner el foco sobre una antigua ciudad romana casi olvidada. Fragmentos de una escultura excepcional emergieron durante unas excavaciones recientes y abren nuevas preguntas sobre el poder, el simbolismo y la importancia histórica de un enclave clave del centro peninsular.
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Bajo un terreno aparentemente silencioso, la arqueología vuelve a demostrar que aún quedan historias por contar. En una pequeña localidad de Guadalajara, una excavación rutinaria terminó revelando una pieza extraordinaria que obliga a replantear el pasado romano de la zona. El hallazgo no solo destaca por su rareza, sino por lo que sugiere sobre quienes habitaron allí hace casi dos mil años.

Un descubrimiento que sorprende a la arqueología española

Las recientes campañas arqueológicas en el yacimiento de la antigua ciudad romana de Caraca, en el término municipal de Driebes, han sacado a la luz un hallazgo de enorme valor histórico. Durante los trabajos realizados en el verano de 2025, los investigadores localizaron varios fragmentos de una escultura romana de esfinge, una representación excepcional dentro del contexto peninsular y muy poco habitual en este tipo de enclaves.

El descubrimiento se produjo en el área de la necrópolis visigoda, situada junto a los restos de la ciudad romana. Este dato resulta clave, ya que apunta a una reutilización o convivencia de espacios a lo largo de los siglos. Los arqueólogos confirmaron que los fragmentos corresponden a una escultura de época altoimperial romana, lo que amplía de forma significativa el conocimiento sobre la monumentalidad y el nivel artístico alcanzado por Caraca.

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©YouTube

La escultura que emerge fragmentada pero elocuente

Los restos hallados pertenecen a una esfinge representada en posición sentada, apoyada sobre los cuartos traseros y erguida sobre las patas delanteras. Entre las piezas recuperadas se encuentran el ala izquierda, buena parte del cuerpo, las patas traseras y el inicio de las delanteras. Aunque la cabeza no se ha conservado, los especialistas aseguran que el conjunto permite una reconstrucción bastante fiel de su aspecto original.

El análisis preliminar destaca la calidad técnica de la obra. Los investigadores han subrayado el carácter proporcionado y estilizado de la figura, así como la precisión en detalles anatómicos poco comunes. Entre ellos se han identificado cinco costillas claramente marcadas y restos de un mechón de pelo que descendía entre el ala izquierda y el cuello, rasgos que apuntan a la mano de un escultor experimentado.

Además, la posición del ala conservada sugiere que estaba completamente extendida. Sobre su superficie se han detectado restos de estuco, una pista reveladora que indica que la escultura pudo haber estado policromada. Este tipo de acabado era habitual en el mundo romano, aunque raramente se conserva de forma tan evidente.

Un enclave estratégico con un pasado más complejo

El lugar exacto donde apareció la esfinge aporta información clave para interpretar su función. El hallazgo se produjo en el sector sureste del Cerro de la Virgen de la Muela, junto al río Tajo, en una zona estratégica próxima al acceso de la vía romana que unía Complutum con Cartago Nova, las actuales Alcalá de Henares y Cartagena.

Esta ubicación refuerza la idea de que Caraca fue un punto relevante dentro de la red de comunicaciones del interior de Hispania. Para los expertos, la presencia de una escultura de estas características sugiere un asentamiento más complejo y jerarquizado de lo que se pensaba hasta ahora. La esfinge, tradicionalmente vinculada a contextos funerarios y simbólicos, pudo formar parte de un monumento funerario de alto rango.

De ser así, el hallazgo indicaría la existencia de élites locales con suficiente poder económico y cultural como para encargar obras escultóricas de gran calidad. El análisis estilístico y el contexto arqueológico sitúan la pieza en época altoimperial, uno de los momentos de mayor estabilidad y prosperidad del Imperio romano en la península.

Conservación y nuevas claves para futuras investigaciones

Tras su recuperación, los fragmentos de la esfinge fueron trasladados al Museo de Guadalajara, donde permanecen bajo custodia. Allí, un equipo especializado en conservación y restauración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid ha iniciado los trabajos de intervención.

Las tareas se centran en la eliminación parcial de la matriz adherida a los fragmentos y en la consolidación del yeso, que presentaba un estado delicado. Estas actuaciones resultan esenciales para garantizar la estabilidad de la pieza y permitir estudios posteriores más detallados sobre los materiales, la técnica escultórica y los posibles restos de policromía original.

El trabajo forma parte del proyecto de excavación arqueológica de la necrópolis visigoda de Caraca y los niveles carpetanos, dirigido por Emilio Gamo, del Museo Arqueológico Nacional, junto a un equipo multidisciplinar de arqueólogos. El hallazgo será presentado oficialmente en una conferencia pública en el Museo de Guadalajara.

Para la comunidad científica, esta esfinge no es solo una pieza excepcional, sino una nueva clave para comprender el verdadero alcance histórico de Caraca. Un hallazgo que, fragmento a fragmento, vuelve a dar voz a una ciudad romana que aún guarda muchos secretos bajo tierra.

 

[Fuente: El Cronista]

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