Hay nuevas especies de garrapatas en el noreste de EE.UU., que transmiten bacterias. En un estudio reciente los científicos informaron del primer caso humano en Connecticut y la región noreste. Las garrapatas están propagando las bacterias que antes se limitaban a la Costa del Golfo pero que ahora aparecen más al norte.
Transmiten las bacterias a personas y animales al chupar la sangre, y son un creciente problema para la salud pública en estos años. Si bien la Borrelia burgdorferi que causa la enfermedad de Lyme sigue siendo el germen más común transmitido por garrapatas, hay otros patógenos que se vuelven prevalentes en áreas endémicas o que aparecen en nuevos lugares, como la Rickettsia parkeri. Los científicos investigadores publicaron en Emerging Infectious Diseases que R. parkeri aparece ahora en Connecticut, y más allá probablemente.
Garrapatas peligrosas
La infección que causa la Rickettsia se conoce como rickettsiosis, y la enfermedad más conocida es la fiebre maculosa de las montañas Rocosas (RMSF) que causa fiebre, dolor de cabeza, erupción en la zona de tobillos y muñecas que puede extenderse al resto del cuerpo. Los casos más graves pueden incluir complicaciones como daño a órganos, en especial si no se tratan temprano con antibióticos. La infección por R. parkeri suele causar síntomas similares pero más leves que la RMSF, aunque puede ser difícil diferenciarlas.
En 2021 el investigador Goudarz Molaei y otros publicaron un estudio que mostraba que la garrapata de la Costa del Golfo (Amblyomma maculatum), vactor primario de R. parkeri en EE.UU. se había establecido en Connecticut, en tanto que otros estudios han hallado poblaciones en Nueva York y Nueva Jersey. Gran parte de las garrapatas – casi un 30% – transmitían R. parkeri también, aunque en ese momento no se habían informado casos humanos.
Intervención afortunada
El caso fue el de una mujer de 29 años que encontró una garrapata en su nuca tras ir a una playa en el condado de Fairfield en agosto de 2023. Enviaron la garrapata al equipo de Molaei en el CAES, y se confirmó que era una garrapata del Golfo. Molaei inicialmente no analizó la garrapata pero se comunicó con el departamento de salud para conocer el estado de la paciente. Al saber que estaba enferma, fue con un técnico a hablar con la paciente y su médico. Les explicó que la garrapata no era la que transmite la enfermedad de Lyme, y con los análisis confirmó que la mujer estaba infectada por R.parkeri. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades lo confirmó, y cambiaron los antibióticos que le indicaban a la mujer, que pudo recuperarse pronto.
Las medidas de prevención incluyen el uso de repelentes aprobados, el uso de mangas largas al estar en áreas de bosques o pastizales, y revisarse (y a las mascotas) al regresar a casa para ver si hay garrapatas.