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Juegos

God of War cambió para siempre a Kratos, pero no todos sus juegos brillaron igual

Antes de que God of War: Laufey lleve la saga hacia una nueva etapa centrada en Faye, vale la pena mirar hacia atrás y repasar más de dos décadas de violencia mitológica, tragedias familiares y reinvenciones inesperadas. Desde los experimentos menos recordados hasta la obra que transformó por completo a Kratos, estos son los juegos de la franquicia ordenados de peor a mejor.
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La saga God of War está a punto de hacer algo inédito: poner el foco principal en alguien que no sea Kratos. Con God of War: Laufey, Santa Monica Studio prepara una aventura centrada en Faye, la madre de Atreus y una figura clave dentro de la mitología nórdica de la franquicia.

Por eso, antes de entrar en el Everywhen y descubrir esta nueva historia, Kotaku repasó todos los juegos anteriores de la saga para ordenarlos de peor a mejor. El resultado deja una lista marcada por altibajos, experimentos curiosos, entregas portátiles sorprendentes y una reinvención que cambió para siempre el rumbo de la serie.

Los experimentos más irregulares de la saga

En la parte más baja aparece God of War: Sons of Sparta, una entrega que intentó llevar la franquicia hacia una estructura lateral y cercana al metroidvania. La idea resultaba interesante sobre el papel, pero su jugabilidad terminaba volviéndose repetitiva. Aun así, su valor narrativo estaba en mostrar a Kratos desde un lugar distinto, contando una historia vinculada a su infancia y a su primera familia.

También queda en una posición baja God of War: Ascension, la última entrega de la saga en PS3. Aunque mantenía las escenas espectaculares y el combate violento característico de la franquicia, se sentía como un producto menos inspirado. Su modo multijugador y su sistema centrado en afinidades elementales no lograron aportar la misma fuerza que las armas y mecánicas de otros capítulos.

Otro caso llamativo es God of War Ragnarök. Aunque es una producción enorme, con grandes momentos para Kratos y Atreus, el ranking la coloca más abajo de lo que muchos esperarían. La razón principal es su exceso de tramas, personajes y conflictos. La historia intenta cerrar demasiados frentes al mismo tiempo, algo que termina restando fuerza a algunas de sus mejores ideas.

Las entregas portátiles demostraron que God of War también funcionaba lejos de PlayStation 2 y 3

Las aventuras de PSP ocupan un lugar especial dentro de la franquicia. God of War: Chains of Olympus fue una demostración técnica impresionante para su época, porque logró trasladar la escala, el combate y el ritmo de la saga a una consola portátil sin perder su identidad.

Por su parte, God of War: Ghost of Sparta consiguió ir un paso más allá. Además de mantener una jugabilidad sólida, profundizó en el pasado de Kratos y presentó a Deimos, su hermano. Esa decisión amplió el drama familiar del personaje y añadió nuevas capas a una historia ya marcada por la culpa, la violencia y la tragedia.

Estas entregas no alcanzan el impacto de los juegos principales, pero demostraron que el universo de God of War podía expandirse más allá de sus capítulos numerados sin perder personalidad.

La trilogía griega sigue siendo una pieza fundamental

El primer God of War, lanzado en 2005, puede sentirse muy distinto si se lo observa desde el presente. Su tono agresivo, su violencia exagerada y su estética propia de mediados de los 2000 pertenecen a otra época. Sin embargo, también fue el juego que definió la identidad inicial de la saga: acción brutal, mitología griega, escenas enormes y un protagonista consumido por la rabia.

God of War III llevó esa fórmula a una escala todavía mayor. En su momento funcionó como el cierre definitivo de la historia griega de Kratos, con batallas enormes, dioses cayendo uno tras otro y una conclusión que intentaba reflexionar sobre la esperanza y las consecuencias de la venganza.

Pero dentro de esa etapa clásica, God of War II ocupa un lugar especialmente alto. La secuela mejoró casi todos los aspectos del original: amplió la historia, hizo el combate más variado y ofreció una de las aperturas más memorables de la era PlayStation 2 con la batalla contra el Coloso de Rodas. Fue el momento en que la saga terminó de demostrar que podía convertir cada enfrentamiento en un espectáculo mitológico.

God of War 2018 cambió para siempre a Kratos

El primer puesto queda para God of War de 2018, la entrega que reinventó por completo la franquicia. Santa Monica Studio tomó un riesgo enorme al cambiar la cámara, el ritmo del combate, la estructura narrativa y, sobre todo, la forma de entender a Kratos.

El antiguo guerrero marcado por la furia se transformó en un padre silencioso, avergonzado de su pasado e incapaz de expresar todo lo que siente. La relación con Atreus se convirtió en el corazón de la aventura y permitió que la saga hablara de herencia, culpa, paternidad y cambio sin borrar todo lo que había ocurrido antes.

La jugabilidad también acompañó esa transformación. El hacha Leviatán aportó peso, precisión y una nueva forma de combatir, mientras que los elementos de progresión y exploración dieron más profundidad a la experiencia.

God of War de 2018 no fue solo una continuación. Fue una reconstrucción completa de la saga desde sus cimientos. Por eso, dentro de este ranking, aparece como el mejor juego de la franquicia hasta ahora.

Con God of War: Laufey en camino, la serie parece lista para volver a cambiar. Esta vez, el desafío será demostrar que el universo puede sostenerse incluso cuando Kratos deja de ocupar el centro absoluto de la historia.

 

 

Fuente: Kotaku.

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