Google sigue probando su coche autónomo en las carreteras de California, en pleno tráfico, mezclándose con coches conducidos por gente como tú y como yo. Y sus coches siguen teniendo accidentes. ¿El motivo? Según uno de los responsables de la compañía, los culpables somos nosotros, los humanos. Simplemente no sabemos conducir.

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Chris Urmson, responsable del proyecto de coches autónomos de Google, ha explicado en un detallado artículo las últimas experiencias con estos vehículos en las pruebas en carretera. Se han visto involucrados ya en varios accidentes, pero el pasado 1 de julio se produjo el primero en el que hubo heridos leves. Simples contusiones sin importancia. Pero, ¿qué ocurrió?

El coche de Google se paró en un cruce detrás de otros dos automóviles. El semáforo estaba en verde, pero al otro lado del cruce la carretera estaba bloqueada de tráfico. Para no quedarse parado en mitad del cruce, el coche de Google, un Lexus, frenó, igual que los dos que tenía delante. Lo hizo suave, gradualmente. Sin embargo, el vehículo que venía justo detrás no frenó en absoluto y embistió al de Google a una velocidad de 27 kilómetros por hora. Hubo bastantes daños en ambos coches y alguna contusión sin importancia, poco más. En el vídeo debajo puedes ver una simulación del accidente:

Lo curioso de todo esto es la explicación de Google a estos accidentes:

Nuestros coches autónomos están siendo golpeados de forma sorprendentemente frecuente por otros conductores que están distraídos y no van prestando atención a la carretera. [...] Otros conductores nos han golpeado 14 veces desde el comienzo del proyecto en el 2009 (incluidas 11 embestidas por detrás), y ni en una de ellas el coche autónomo fue el culpable de la colisión. El verdadero problema es el error humano y la falta de atención. Tomamos esto como una clara señal de que estamos comenzando a compararnos favorablemente respecto a los conductores humanos.

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Dicho de otro modo: estúpidos humanos....

En defensa de Google y su invento hay que decir que, si todo fue realmente como muestra la simulación, efectivamente el conductor que golpea por detrás al coche autónomo iba mirando a cualquier parte en lugar de en frente de sus narices. Pero sorprende la falta de autocrítica por parte de Google sobre el proyecto en general.

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Desde luego sus coches pueden ser más perfectos que un humano al volante - nadie lo niega, aunque de momento solo tenemos la versión y datos de Google, habría que ver la versión de los conductores involucrados en todos los accidentes. Pero o Google extermina de las carreteras y la faz de la Tierra a los conductores humanos y nos planta a todos delante de un coche autónomo, o la realidad es que sus vehículos tendrán que convivir con ellos al volante. Es inevitable. Y un recordatorio de que la tecnología de los coches autónomos, de momento, parece que no va a hacer las carreteras - ni nuestras vidas - más seguras. El sueño del coche autónomo es fantástico, aunque utilizar la tecnología para evitar más accidentes, en lugar de quejarse de lo ineptos que somos como especie, tal vez sería algo que acabaría beneficiándonos mucho más a todos. A Google el primero.

Bonus: ahí va una interesante charla en el que el propio Urmson explica (a los humanos) su visión de los coches autónomos y cómo funciona la tecnología:

Foto: AP

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