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Ciencia

Hace 6 millones de años un meteorito impactó contra la Tierra en Brasil, y se creó un gran campo de cristal natural

Pero todavía no se encontró el cráter
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Unos científicos hallaron un  enorme campo de tectitas en Brasil. Se trata de un inusual tipo de cristal natural que se forma después del impacto de un meteorito.

El campo se extiende sobre un área de 900 kilómetros y data de cuando hubo un impacto masivo hace unos 6,3 millones de años. Un equipo internacional de investigadores recogió unas 500 muestras de luego llamaron geraisitas por Minas Gerais, el estado donde se hallaron originalmente. Antes de este descubrimiento solo se habían descubierto muy pocos campos de tectita en la Tierra.

Los hallazgos se detallan en un trabajo publicado en Geology y contribuyen a sumar información a la historia antigua de impactos en América del Sur. Pero los investigadores todavía están buscando el cráter.

Residuos extraterrestres

En la Tierra hay casi 200 cráteres  por impacto que se conocen, y sin embargo antes del de Brasil solo se habían descubierto cinco campos de tectitas. Es porque se requiere un proceso más complejo para que se forme el cristal.

Las tectitas se forman cuando los meteoritos de gran tamaño impactan la Tierra, derritiendo rocas terrestres y eyectándolas a la atmósfera. Al volar por la atmósfera, esas grandes gotas derretidas adquieren formas diversas como esferas, formas de gota o de campana. Luego las tectitas reingresan por la atmósfera, se enfrían y caen en la Tierra formando campos.

El campo más grande que se conoce es el australasiático, aunque se han encontrado otros en Europa Central, Costa de Marfil, América del Norte y Belice.

El hallazgo de las geraisitas

Especimen De Meteorito
© Álvaro Penteado Crósta/IG-UNICAMP/Agency FAPESP

Los investigadores detrás de este descubrimiento reciente en Brasil habían hallado tectitas en tres municipalidades en el norte de Minas Gerais, Taiobeiras, Curral de Dentro y São João do Paraíso, cubriendo un área de unos 90 kilómetros de largo.

Después de presentado el estudio inicial, llegaron informes adicionales del hallazgo de tectitas en Bahía y Piauí, que ampliaron el área del campo a 900 kilómetros. “El aumento en el área es consistente con lo que se ha observado en otros campos de tectitas del mundo”, declaró Álvaro Crósta, geólogo y profesor en el Instituto de Geociencias de la Universidad Estatal de Campinas, y autor principal del trabajo. “El tamaño del campo depende directamente de la energía del impacto, además de otros factores”.

Los fragmentos recolectados varían en tamaño, entre 1 y 85,4 gramos, y son de unos 5 centímetros. Aunque a simple vista se ven negros, bajo luz intensa son traslúcidos y de color gris verdoso.

A cada tipo de tectita se le da un nombre según el lugar en el que se encontraron, por eso las que se descubrieron ahora se llaman geraisitas.

Las geraisitas están formadas principalmente por sílice, con altas concentraciones de óxidos de sodio y potasio, un tanto más elevadas que las de otros tipos de tectitas. Los investigadores también hallaron lechatelierita, sílice vidriosa de alta temperatura que se forma durante el pico de calor.

“Uno de los criterios decisivos para clasificar el material como tectita fue que la espectroscopía infrarroja medía un nivel de agua muy bajo, de entre 71 y 107 partes por millón”, dijo Crósta. “En comparación, los cristales volcánicos como la obsidiana suelen contener alrededor de 700 partes por millón y hasta un 2% de agua, en tanto que las tectitas son notablemente más secas”.

Calcularon que el impacto ocurrió hace 6,3 millones de años, cerca del final del Mioceno, período que se extiende entre 23 y 5 millones de años en el pasado y que marca la divergencia de los primeros homínidos a partir de los chimpancés.

Si bien la evidencia apunta a que los fragmentos de cristal se originaron por el impacto de un meteorito, los investigadores todavía no han encontrado el cráter. Pero eso no es inusual porque solo se han vinculado tres de los campos de tectitas con algún cráter confirmado.

Los investigadores creen que el cráter de las geraisitas podría estar en el Cratón de San Francisco, región de la parte oriental de la corteza continental de América del Sur. Deberán seguir avanzando en los estudios para detectar estructuras subterráneas que pudieran ser el sitio en el que impactó el meteorito.

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