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Ciencia

Hace 60.000 años los humanos decoraban huevos de avestruz con patrones geométricos muy precisos

En la prehistoria la comprensión de las reglas de la geometría era sorprendentemente sofisticada.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los huevos de avestruz son enormes. Tan grandes como para que los antiguos humanos los usaran como superficie de escritura y exhibieran su comprensión de las matemáticas según un nuevo trabajo de investigación.

Es un trabajo que se publicó recientemente en PLOS One, y que describe el estudio de 112 fragmentos de cáscaras de huevos de avestruz de más de 60.000 años de antigüedad, provenientes de tres sitios arqueológicos del sur de África. Las cáscaras de huevo exhiben extrañas marcas, que los investigadores reconstruyeron en detalle utilizando técnicas geométricas y estadísticas.

En su análisis identificaron patrones muy consistentes, que de ninguna manera podrían haber sido improvisados o al azar. Eso significa que los humanos de la prehistoria tenían buena comprensión de la geometría.

“Hablamos de humanos que no solo trazaban líneas, sino que las organizaban según principios recurrentes, en paralelos, grillas, rotaciones, y repeticiones sistemáticas”, declaró Silvia Ferrara, historiadora de la Universidad de Bologna, Italia.

Ni piedra ni papel

No es la primera vez que los investigadores encuentran que los humanos de la prehistoria utilizaban cáscaras de huevos de avestruz de manera singular. Por ejemplo, en 2020 en un estudio de la Universidad de Michigan se llegó a la hipótesis de que los grupos de cazadores y recolectores del sur de África fabricaban cuentas con las cáscaras para regalarlas a sus parejas, hace unos 33.000 años

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Antes de eso, en 2010, unos investigadores hallaron marcas singulares en cáscaras de huevo de avestruz de hace más de 60.000 años. Siguieron estudiando y clasificaron algunos de estos fragmentos según sus “características geométricas comunes”, según indican en este estudio. Eso fue todo y no se exploró si los patrones reflejaban verdadera estructuración cognitiva en los humanos prehistóricos, por lo que este nuevo trabajo de investigación se dedicó a analizar ese aspecto.

Patrones y formas

En este análisis los investigadores reconstruyeron al detalle las marcas grabadas sobre las cáscaras de huevo y determinaron las variables geométricas clave como los ángulos, los grupos de líneas paralelas, la repetición de motivos como rombos o grillas. A partir de eso, evaluaron hasta qué punto se trataba de marcas intencionales basadas en la organización espacial, es decir la armonía de las marcas sobre las cáscaras de huevo.

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© Ferrara et al., 2026

Les fascinó hallar que más del 80% de las configuraciones trazadas sobre las cáscaras tenían regularidades espaciales coherentes. Las composiciones más simples presentaban el uso repetido de ángulos rectos, y grupos de líneas paralelas. Los patrones más elaborados exhibían una comprensión aparente de la rotación, traslación y repetición, según el estudio.

“Son marcas organizadas, consistentes, que muestran el dominio de las relaciones geométricas”, señaló Ferrara. “No se trata solo del proceso de repetir signos sino de una planificación visual del espacio que es real, como si los que grabaran las marcas ya tuvieran en mente la imagen completa de la figura antes de crear su obra”.

El genial abstraccionismo

El equió cree que este análisis demuestra que los antiguos humanos podían “construir configuraciones visuales estructuradas siguiendo reglas específicas”, lo que sería “indicador clave del surgimiento del pensamiento abstracto”.

Pero todavía no hay certezas de que esas marcas hayan tenido algún significado, y por supuesto no podemos viajar en el tiempo para preguntarles a esos artistas si tenían “reglas específicas” en mente. Aunque este nuevo análisis es detallado en el aspecto estadístico, las conclusiones siempre quedarán en el plano de lo hipotético.

Si el arte, o las matemáticas, son la guía entonces es posible que nuestra afinidad por lo prolijo y geométrico tenga su origen en el pasado. Me gusta el arte, y me gustan las matemáticas, por lo que acepto la idea de que esa afición sea lo que reflejan estos fragmentos de cáscaras de huevo de avestruz.

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