El escorpión es una de las criaturas más fascinantes y temibles del mundo, pero hay más de lo que pensamos con respecto a ellos porque un estudio científico que se dio a conocer hoy confirma que estos arácnidos tienen armas que literalmente tienen metal.
Un grupo de científicos, incluyendo a algunos del Museo Nacional Smithsonian de Historia Natural, se dedicaron al estudio de más de una docena de especies de la familia de los escorpiones. En todos había varios tipos de metal en las pinzas y aguijones, y en ocasiones las configuraciones que encontraron eran inesperadas. Esos metales tienen un papel importante porque ayudan a los escorpiones a cazar y defenderse, según revelaron los científicos.
“Este estudio destaca el hecho de que el enriquecimiento con metales es muy diverso respecto de cómo han evolucionado las especies en el uso de sus pinzas y aguijones”, le dijo a Gizmodo el autor principal del trabajo Sam Campbell, académico del predoctorado del Smithsonian al momento de completar esta investigación.
Arácnidos de metal
Los escorpiones forman parte de la familia de los arácnidos aunque su rama propia se formó hace unos 435 millones de años. Se cree que están entre los primeros animales en pasar del mar a la tierra y que desde entonces, su historia ha estado marcada por el éxito. En gran parte, le deben ese éxito a la forma de su cuerpo, que se mantuvo notablemente consistente hasta hoy. Sus pinzas y su rápido aguijón de cola para inyectar potente veneno, sirven para someter a las presas y defenderse contra peligros potenciales.
En estudios anteriores se había visto que algunas especies tienen metal en sus pinzas y colas. Pero no se sabía si era una característica universal o si la composición y ubicación de esos metales podía diferir de manera significativa dentro del orden de los escorpiones, según indica este trabajo.
“Por lo que sabemos, el nuestro es el primer estudio en analizar estadísticamente el metal en los escorpiones, tomando en cuenta a su vez las relaciones filogenéticas”, dijo la autora Hannah Wood, entomóloga investigadora y curadora del Museo Smithsonian de Historia Natural, hablando con Gizmodo. “Eso significa que pudimos trazar el mapa de la variación del enriquecimiento con metal en diferentes especies, y probar estadísticamente si los diferentes metales evolucionaron juntos, atendiendo también al hecho de los ancestros que comparten”.
Gracias a la extensa colección de muestras preservadas del Museo Nacional de Historia Natural, se pudieron estudiar 18 especies que representan grupos diferentes de escorpiones. Se usaron microscopios de electrones de alta resolución y rayos X para examinar los apéndices puntiagudos de los escorpiones.
Se encontraron varias similitudes y diferencias. El zinc fue el metal más hallado en la punta de los aguijones, por ejemplo, seguido de una capa de manganeso. Las pinzas de los escorpiones tendían a tener, o bien zinc, o una mezcla de zinc y hierro aunque en general, solamente en el borde afilado. Eso sugiere que son metales críticos para asegurar la durabilidad de esas armas cuando cazan presas. Cuanto más zinc tenía el escorpión en su cola o pinzas, menos tenía en la otra, lo que indica que hubo cambios evolutivos, según Campbell.
Lo que sorprendió fue que los investigadores encontraron menos zinc en especies con pinzas más fuertes, que se usan para aplastar, porque esperaban ver que el zinc fuera vital para que esas armas fueran más potentes. “Eso significa que los escorpiones con garras más delgadas y débiles tienen mayor concentración de zinc allí, probablemente para mejorar su resistencia y dureza cuando les falta robustez física a esas armas”, dijo Campbell.
A pesar de que los escorpiones dependen de estas armas en aspectos diferentes, probablemente todos tengan algo de metal pesado, indican los científicos.
“Es exactamente lo que muestra este estudio aunque es importante señalar que analizamos 18 especies y existen unas 3.000 y es probable que todas presenten enriquecimiento con metales”, dijo Campbell.
Los resultados del trabajo se publicaron el martes en el Journal of the Royal Society Interface.
Qué sigue, ahora
Campbell trabajó en este proyecto como parte de su tesis. Su área de investigación principal es el veneno, en particular el de los escorpiones. Sin embargo, hay mucho más que podrán aprender otros investigadores sobre los metales en los escorpiones y artrópodos similares (grupo de invertebrados que incluye a los arácnidos, insectos y otros bichos que nos asustan).
Sería bueno que se buscaran metales en una variedad mayor de especies de escorpión. Algunos investigadores especulan que la dieta podría tener un rol en la cantidad de metal que pudiera tener un escorpión, y que como las hembras suelen ser mucho más grandes que los machos, tal vez éstas tengan mucho más metal también.
Se sabe que los colmillos de las arañas, como los aguijones de las abejas y avispas, contienen metal pero no está claro si esas partes de sus cuerpos tienen la misma composición que las partes de los escorpiones, o si la infusión de metal en estas armas naturales es hereditaria, como característica evolutiva en los artrópodos, señaló Campbell.
El equipo creó un método para estandarizar cómo se puede medir el metal en los exoesqueletos de los artrópodos. Con suerte, estas preguntas y otras más podrían encontrar su respuesta en un futuro cercano.
Mientras tanto, yo espero que este descubrimiento inspire a los desarrolladores de videojuegos para que diseñen uno con un enorme escorpión (a los fans les digo que ya sé que existe Guard Scorpion de Final Fantasy 7).