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Ciencia

Hallan en Hawai una oruga que se viste con insectos muertos y convive con arañas

Es una oruga carnívora “coleccionista de huesos”, la única especie de su tipo que se conoce, y podría desaparecer.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La ciencia descubrió un raro y antiguo linaje de orugas en Hawai, que usa los “huesos” de los insectos como camuflaje.

Los investigadores de la Universidad de Hawai en Manoa detallaron su descubrimiento en un trabajo publicado en Science el jueves. La oruga, llamada “coleccionista de huesos” se disfraza para vivir oculta en las telarañas, donde puede capturar presas con facilidad. Lamentablemente, su supervivencia está en riesgo porque solo se conoce su existencia en una cadena montañosa de una isla hawaiana. 

Las orugas son la forma de larva de mariposas y polillas, miembros del orden Lepidóptera de los insectos. Casi siempre se alimentan de plantas, y menos del 0,13% de las orugas son carnívoras (es el porcentaje más bajo en todos los órdenes de insectos), lo que hace que sean inusuales. Pero su forma de vida es todavía más extraña.

El investigador principal Daniel Rubinoff y su equipo han estado estudiando durante décadas los insectos de Hawai, en particular las orugas y polillas del género Hyposmocoma. Han logrado catalogar varios linajes diferentes de orugas dentro de las Hyposmocoma, que incluye hoy más de 350 especies descubiertas. Los linajes suelen distinguirse por el tipo de capullo móvil que producen para protegerse hasta madurar por completo. Sin embargo, este equipo y otros científicos encontraron una única especie de oruga que pertenece al linaje de los coleccionistas de huesos.

Cómo elige «vestirse»

Tal como lo sugiere su nombre, son orugas que suelen utilizar partes de insectos descartados por las arañas, además de viejas telarañas, para revestir sus sedosos capullos. Y desde dentro de su capullo las orugas logran capturar insectos que quedan atrapados en las telarañas (que suelen estar en grietas de las rocas o en el interior de troncos). Ese camuflaje les oculta también de las arañas, ya que no se ha hallado evidencia de que los arácnidos coman a estas orugas.

“En términos de la ecología es como si vivieran dentro de la madriguera del león, y le roban su tesoro”, le dijo Rubinoff por teléfono a Gizmodo. “Es un estilo de vida cuestionable, pero eso es lo que tiene de divertido la evolución. No sucede lo que esperas, porque nuestras expectativas no siempre son precisas. Suponemos que las cosas deben seguir un rumbo. Pero Hawai es un lugar aislado y allí las cosas no siguen las reglas que solemos esperar”.

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© Rubinoff lab, Entomology Section, University of Hawaii, Manoa

 Rubinoff descubrió estas orugas en 2009 pero su investigación no cuenta con financiación consistente. En estos años, tanto él como otros han hallado coleccionistas de huesos solo en un área de bosques de unos 16 kilómetros en la cadena montañosa Wai’anae de la isla de O’ahu. Basándose en el análisis genético los orígenes de este linaje datan de al menos hace seis millones de años, tres millones de años antes de que se formara la isla donde viven. Eso sugiere que estos insectos habitaban antes islas más antiguas y que solo un ancestro llegó luego a O’ahu.

Probablemente haya varios factores que expliquen por qué su población disminuyó, como la deforestación y la actividad humana. Pero la razón principal tal vez sea la introducción masiva de especies invasivas no nativas en las islas, según Rubinoff.

“Lo que nos intriga es que tenemos estas reservas boscosas que hoy tienen mayoría de especies invasivas. Esencialmente, se convierten en desiertos biológicos porque todos los árboles son un conglomerado de cosas de otras partes del mundo. Llegan insectos de otros lugares, lo mismo que las aves, y así acabas con una comunidad en la que las especies nativas de Hawai ya no pueden sobrevivir”, explicó.

Las orugas han podido adaptarse a estos cambios porque logran convivir con especies de arañas que no son nativas Pero debido a su reducida distribución, es probable que el linaje se extinga, un ejemplo más de que Hawai es “la capital mundial de la extinción”.

“Este sería un último refugio para este linaje. Y es triste pensar en ello. Lo milagroso es que han sobrevivido, pero tenemos que hacer algo por salvarlo”, afirmó Rubinoff. 

Qué es lo que hace falta

Rubinoff espera que las investigaciones de su equipo den lugar a más recursos y financiación para salvar y estudiar a estos insectos tan únicos.

“Queremos entender la base genómica de cómo perciben el mundo estas orugas. Porque lo increíble es que son capaces de discernir las diferentes partes de cuerpos del residuo en el que viven, aislándolas, reconociendo sus tamaños, recortándolas del tamaño que pueden ingerir, y adosándolas a sus capullos. No es por accidente. Tienen que tener un cambio profundo genético con respecto a otras orugas. Y además, los cambios metabólicos para que puedan comer carne de ese modo tienen que ser enormes e inusuales”.

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