Más de dos siglos después de desaparecer en las aguas de América del Norte, un histórico barco asociado con uno de los mayores exploradores del Reino Unido vuelve a cobrar protagonismo. Expertos aseguran haber encontrado los restos del HMS Endeavour, la embarcación que llevó al capitán James Cook a explorar Australia y Nueva Zelanda. El descubrimiento ha desatado un debate entre científicos y podría tener implicancias profundas en la historia naval.
Un barco perdido que marcó el rumbo del mundo
El HMS Endeavour fue mucho más que una simple embarcación. En 1770, se convirtió en el primer barco europeo en alcanzar la costa este de Australia y en circunnavegar las islas principales de Nueva Zelanda. Su capitán, James Cook, grabó su nombre en la historia gracias a sus detalladas expediciones cartográficas y su enfoque científico en la navegación.

Tras esas hazañas, el navío fue vendido, rebautizado como Lord Sandwich y terminó sirviendo durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. En 1778, fue hundido intencionalmente cerca del puerto de Newport, Rhode Island, como parte de una estrategia militar para bloquear la entrada de barcos franceses.
Ahora, más de 250 años después, un equipo internacional de arqueólogos sostiene haber encontrado su paradero final. Los restos fueron identificados como el sitio RI 2394, y podrían pertenecer al emblemático Endeavour.
Evidencias que emergen del fondo del mar
La confirmación del hallazgo fue anunciada por el Museo Marítimo Nacional de Australia, tras más de 25 años de investigación. La directora del museo, Daryl Karp, destacó que se trata de “una investigación arqueológica detallada y meticulosa, que combinó exploraciones submarinas en Estados Unidos con estudios en archivos de todo el mundo”.
El proceso no fue sencillo. Antes de ser hundido, todos los objetos de valor del barco fueron retirados, lo que complicó su identificación. Sin embargo, los investigadores encontraron coincidencias reveladoras. Entre ellas, fragmentos de madera en las posiciones donde deberían estar los mástiles principal y de proa, y dimensiones que se alinean perfectamente con los planos del Endeavour registrados en 1768.

Además, el análisis de los materiales reveló que la madera utilizada en la embarcación provenía de Europa, en línea con documentos que indican reparaciones en el continente en 1776.
Kieran Hosty, arqueólogo del museo australiano, explicó: “Nunca encontraremos una placa que diga ‘James Cook estuvo aquí’, pero todos los indicios apuntan al HMS Endeavour”.
Debate abierto y el legado de Cook
A pesar de las pruebas reunidas, no todos los expertos coinciden. El Proyecto de Arqueología Marina de Rhode Island calificó la identificación como “prematura” y advierte que aún podrían encontrarse otras embarcaciones en la misma área. Solo el 15% del barco original se conserva, lo que complica el análisis final.
Mientras el debate continúa, los investigadores centran ahora sus esfuerzos en cómo preservar lo que queda del naufragio.
Más allá de las controversias, el nombre de James Cook sigue despertando admiración y debate. Considerado uno de los grandes exploradores de la historia, su legado se mantiene vigente gracias a sus contribuciones científicas y su papel en la expansión del conocimiento geográfico durante el siglo XVIII. Su viaje a Australia no solo marcó un hito para Gran Bretaña, sino que redefinió el mapa del mundo.
La posibilidad de haber encontrado el barco que inició esa travesía convierte este hallazgo en una ventana directa al pasado y en un símbolo tangible de la era de los descubrimientos.