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Ciencia

Hay lugares del planeta en los que la actividad humana está agotando los reservorios de agua subterránea, y los datos satelitales de la NASA sacan a la luz la oculta crisis global

La actividad humana impone graves tensiones sobre la provisión de agua en todo el mundo, según sugiere un nuevo trabajo de investigación.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Hay muchas regiones del mundo que pasan por una crisis en la provisión del agua. Basta con ver cómo se ha achicado el río Colorado, u observar el lecho del río Danubio. Pero la crisis global del agua subterránea se nota mucho menos, a pesar de que es grave.

Es lo que indica un estudio reciente que se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los investigadores analizaron datos satelitales de la NASA para trazar un mapa global de las tendencias de reservas de agua dulce, en alta resolución, revelando regiones en las que la actividad humana como la agricultura y el uso de agua urbana exigen demasiado a las fuentes subterráneas.

“Las regiones que más preocupan ya se reconocen y ahora observamos que las pérdidas son mayores a las que se calculaban”, le dijo a Earth.com Mary Michael O’Neill, científica asistente de investigación en la Universidad de Maryland y el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA.

El mapa trazado desde el espacio

Si bien es natural que fluctúen los reservorios de agua dulce de la Tierra la actividad humana se ha convertido en lo que más impulsa la falta de agua subterránea. En muchos lugares del mundo, extraer agua subterránea para el riesgo, la industria y usos municipales, se convirtió en componente fundamental del ciclo del agua y el cambio climático suma tensión.

“El cálculo estimado del total global de retiro de agua dulce oscila entre 3.800 y 5.000 gigatoneladas por año y las prácticas no sustentables dan como resultado una importante escasez de agua”, escriben en su informe Oneill y sus colegas. “Es esencial identificar y poder cuantificar con precisión los cambios antropogénicos a largo plazo en los recursos de agua dulce para implementar estrategias para asegurar la provisión de agua y alimento”.

Con ese fin los científicos utilizaron datos del Experimento de Clima y Recuperación de Gravedad de la NASA (GRACE) y su sucesor (GRACE-FO) en cientos de estudios para un seguimiento de los cambios en la provisión global de agua dulce. Esos dos pares de satélites lanzados en 2002 y 2018 respectivamente utilizaron mediciones precisas de satélite a satélite para cuantificar los cambios menores en el campo de gravedad de la Tierra que permiten que los investigadores infieran las redistribuciones de la masa en la atmósfera, los océanos y los continentes.

El problema está en que los anteriores métodos para el análisis de los datos del GRACE y el GRAVE-FO no podían detectar de manera confiable los cambios en áreas de menos de 150.000 kilómetros cuadrados. Para poder identificar con exactitud dónde es más grave la escasez los investigadores que llevaron a cabo este estudio aplicaron un innovador método de procesamiento a los datos globales de almacenamiento de agua terrestre no polar, recogidos entre abril de 2002 y noviembre de 2025.

Esto les permitió desarrollar un mapa terrestre de almacenamiento de agua y sus tendencias, con cinco a diez veces la resolución espacial de los mapas tradicionales. Los investigadores entonces se centraron en los lugares donde más se utiliza y agota el agua, usando modelos estadísticos para investigar la relación del cambio climático y la actividad humana con esos cambios.

Los acuíferos se secan

El análisis reveló 40 regiones en las que la actividad humana es el impulsor principal de los cambios en el almacenamiento de agua terrestre a lo largo de las décadas. El uso del agua y la tierra por parte del ser humano demostró tener una fuerte conexión con las tendencias de almacenamiento de agua terrestre en todos los continentes no polares con excepción de Australia, y las pérdidas superaban en mucho a la reposición.

Entre las regiones con mayor pérdida de agua terrestre están el Medio Oriente y norte de África, norte de India, oeste de Estados Unidos y sudeste de Brasil. El estudio muestra que la extracción por bombeo del agua subterránea tiene un rol significativo que se subestimaba. Los cálculos anteriores de la disminución del agua almacenada bajo la tierra por extracción humana eran, en promedio, 45% menores que los resultados del nuevo cálculo, según los investigadores.

“De este estudio podemos concluir que el almacenamiento del agua subterránea y sus tendencias en muchos de los acuíferos y cuencas con mayor actividad humana son más agudos de lo que se había calculado, y eso tiene implicancias en la seguridad de la provisión de agua y alimentos, en los modelos de clima e hidrología, y en la consciencia del delicado equilibrio de los procesos del sistema terrestre”, escriben los científicos.

Los hallazgos son reveladores y destacan la necesidad de gestionar mejor el agua subterránea, en particular en aquellas regiones en las que la agricultura depende casi totalmente de ese recurso.

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