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Tecnología

El Danubio está tan bajo que Rumanía ha usado explosivos y cuatro barcazas para mantener encendido su último reactor nuclear

El caudal del Danubio ha caído a mínimos históricos y ya obligó a detener uno de los dos reactores de Cernavodă. Para ganar tiempo con el segundo, Rumanía voló una formación rocosa, dragó el cauce y prepara cuatro barcazas cargadas de piedra para desviar agua hacia la central.
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Rumanía se enfrenta a una situación energética tan excepcional que ha terminado utilizando explosivos y barcos hundidos deliberadamente para intentar mantener funcionando una central nuclear.

El problema comenzó con el Danubio. La combinación de sequía, escasez de precipitaciones y temperaturas extremas redujo su caudal hasta niveles históricos. El 7 de agosto entraban en Rumanía apenas 1.400 metros cúbicos de agua por segundo, aproximadamente un tercio de lo habitual en agosto.

La escasez ya obligó a Nuclearelectrica a detener de forma controlada la Unidad 1 de la central de Cernavodă el 28 de julio. La compañía dejó claro que no se trataba de una emergencia nuclear: el reactor fue apagado preventivamente porque el nivel del río había caído por debajo de los márgenes previstos para situaciones de sequía severa.

Ahora todos los esfuerzos se concentran en mantener operativa la Unidad 2.

El Danubio está tan bajo que Rumanía ha usado explosivos y cuatro barcazas para mantener encendido su último reactor nuclear
© Guardian News – Youtube.

180 kilos de explosivos para modificar el reparto del agua

El 3 de agosto, la Marina rumana utilizó 180 kilogramos de explosivos para fracturar una formación rocosa próxima al canal Bala, uno de los brazos en los que se divide el Danubio en esta región.

La detonación no tenía como objetivo “crear” agua ni aumentar directamente el caudal del río.

Permitió retirar roca y facilitar trabajos de dragado destinados a modificar temporalmente cómo se reparte el escaso caudal disponible. Parte del agua se desvía actualmente por el brazo Bala; las autoridades quieren que una proporción mayor continúe por el llamado Danubio Viejo, en dirección al sistema que abastece Cernavodă.

El siguiente paso resulta todavía más llamativo: hundir cuatro barcazas cargadas de piedra.

Cuatro barcos convertidos en una presa improvisada

Las cuatro embarcaciones han sido cargadas hasta alcanzar un calado aproximado de 1,9 metros. Dos deben colocarse cerca de la entrada del brazo Bala y otras dos algo más arriba, formando barreras sumergidas capaces de desviar parte de la corriente hacia el canal principal.

La maniobra prevista inicialmente para el jueves tuvo que retrasarse por motivos de seguridad. Este viernes, 7 de agosto, las autoridades informaron de que la última barcaza ya estaba preparada y que el hundimiento controlado se realizaría una por una, inundando sus compartimentos estancos. Cada operación puede durar entre tres y cuatro horas.

La intervención no resolverá la sequía. Su objetivo es ganar tiempo.

El director de Cernavodă estimó que, sin las barcazas, la Unidad 2 podría tener que detenerse en unos cinco o seis días si el nivel continúa cayendo. Si el desvío funciona como esperan, el margen podría ampliarse hasta nueve o diez días.

Una central nuclear también puede depender de un río

Cernavodă dispone de dos reactores CANDU y, cuando ambos funcionan, aporta alrededor del 20% de la electricidad de Rumanía.

Estos reactores utilizan agua pesada dentro de sus circuitos nucleares, pero la instalación también necesita grandes cantidades de agua procedente del Danubio para los sistemas convencionales de refrigeración. Cuando el río baja demasiado, mantener la generación deja de ser viable dentro de los parámetros operativos establecidos.

El problema está ocurriendo precisamente cuando la sequía también reduce la producción hidroeléctrica y varios países vecinos sufren dificultades similares. Eso limita la cantidad de electricidad que Rumanía puede importar si finalmente pierde su segundo reactor.

La crisis incluso llevó al Gobierno a pedir que hogares, empresas e instituciones reduzcan voluntariamente el consumo durante las horas punta de la tarde. En los últimos días, la demanda cayó entre 200 y 300 MW respecto de una jornada normal de agosto del año pasado.

La imagen de una marina utilizando explosivos y hundiendo barcos para mantener funcionando una central nuclear parece extrema, pero resume perfectamente el problema.

La energía nuclear puede producir electricidad de forma estable durante meses. Sin embargo, algunas centrales siguen dependiendo de un recurso mucho menos estable: que el río utilizado para refrigerarlas tenga suficiente agua.

Rumanía no está solucionando ese problema con dinamita. Está comprando unos pocos días mientras espera que el Danubio vuelva a subir.

 

Fuente: Xataka.

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