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Ciencia

Inesperado: los astrónomos observan asombrados el choque de 2 planetas en torno a una estrella cercana

Es probable que la colisión sea como la que formó a la luna hace unos 4,5 mil millones de años.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Una estrella aparentemente normal, parecida al sol, empezó a comportarse de manera extraña, con un brillo intermitente y cada vez más débil. La causa de esa extraña conducta de la estrella tal vez haya sido una catástrofe cósmica que los telescopios pocas veces logran captar: el violento choque de dos planetas.

Anatastasios (Andy) Tzenidakis, estudiante de grado de la Universidad de Washington, estaba observando el cielo con los datos viejos de un telescopio, cuando notó que la estrella Gaia20ehk titilaba locamente. “La luz de la estrella era regular, pero desde 2016 empezó a titilar y entonces, más o menos en 2021, pareció enloquecer”, dijo Tzanidakis en declaraciones. “Las estrellas como nuestro sol no hacen eso. Cuando vimos lo que hacía esta estrella nos preguntamos qué estaría sucediendo allí”.

Pero resultó ser que lo que pasaba tal vez no haya tenido nada que ver con la estrella sino que a su alrededor estuviesen volando enormes trozos planetarios que bloqueaban su luz a la lente de los telescopios ubicados en la Tierra. Los hallazgos de esta observación tan poco común se detallan en un trabajo publicado en The Astrophysical Journal Letters.

Un misterio estelar

La estrella está ubicada a unos 11.000 años luz de la Tierra, cerca de la constelación de Pupis. Titilaba como no se había visto nunca antes. Por eso Tzanidakis y un equipo de astrónomos buscaron los datos de otro telescopio que había captado a Gaia20ehk en luz infrarroja.

“La curva de luz infrarroja era todo lo contrario a la luz visible. Cuando la luz visible titilaba y se hacía más débil, la luz infrarroja aumentaba. Eso podía significar que el material que bloquea a la estrella está muy caliente, tanto como para emitir brillo en la infrarroja”.

Probablemente la causa de que titilara se debía a que una enorme cantidad de rocas y polvo salidos de la nada estuvieran pasando frente a la estrella. Cuando ese material orbitaba al sistema, ocultaba la luz de la estrella para quien observara desde la Tierra.

Tal cantidad de fragmentos y residuos tendría que provenir de una colisión de planetas, que además produciría calor suficiente como para explicar la energía infrarroja. Además, las primeras veces que la estrella titiló tal vez fue porque los dos planetas giraban en espiral acercándose el uno al otro cada vez más.

“Al principio se rozaron, con impactos suaves, y eso no produciría demasiada energía infrarroja. Pero cuando la colisión fue catastrófica, hubo un verdadero pico infrarrojo”, dijo Tzanidakis.

El choque de dos mundos

Los planetas se forman a partir de material como polvo, gas, hielo y fragmentos de roca que orbitan en torno a jóvenes estrellas después de que éstas nacieron. En los primeros años las colisiones entre planetas son más comunes y el sistema de la estrella empieza a tomar forma. Hay algunos mundos que colisionan, en tanto que otros son expulsados del sistema de la estrella a lo largo de decenas de millones de años.

Aunque esas colisiones son algo bastante común en el cosmos, observar alguna desde la Tierra es extremadamente difícil. Para poder ver una colisión planetaria con telescopios ubicados en la Tierra los fragmentos tienen que pasar directamente entre la Tierra y la estrella y bloquear parte de su luz; además, la luz de la estrella puede debilitarse a lo largo de muchos años, y para los astrónomos es más difícil notarlo.

Afortunadamente el astrónomo que lideró este descubrimiento es muy paciente al observar eventos cósmicos. “El singular trabajo de Andy aprovecha décadas de datos para encontrar cosas que suceden lentamente, historias de la astronomía que se van dando a lo largo de una década”, dijo James Davenport, profesor de astronomía de la Universidad de Washington y autor principal del nuevo estudio. “No hay muchos investigadores que busquen fenómenos de esta manera, y eso significa que hay toda clase de descubrimientos allí afuera que están esperando que los encontremos”.

Los investigadores de este equipo creen que el Observatorio NSF-DOE Vera C. Rubin, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. y el Área de Ciencias del Departamento de Energía de EE.UU. podría detectar colisiones de planetas cuando inicie su revisión astronómica de la última década este año.

“Es increíble que varios telescopios captaran este impacto en tiempo real”, dijo Tzanidakis. “Hay pocas colisiones planetarias registradas y ninguna tiene tantas semejanzas con el impacto que creó la Tierra y la luna. Si logramos observar más momentos como este en otros lugares de la galaxia aprenderemos mucho sobre la formación de nuestro mundo”.

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