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Ciencia

Japón viajará hasta una luna de Marte, recogerá al menos 10 gramos de su suelo y los traerá a la Tierra. Ese pequeño botín puede revelar cómo llegaron el agua y los ingredientes de la vida a los planetas

La misión MMX despegará hacia Fobos en 2026 y protagonizará el primer intento de traer a la Tierra muestras procedentes del sistema de Marte. Además de resolver el misterioso origen de sus dos lunas, Japón quiere demostrar que es posible aterrizar, despegar y regresar desde allí.
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Hay una pequeña luna de Marte de apenas unas decenas de kilómetros que puede guardar información sobre acontecimientos ocurridos hace más de 4.000 millones de años. Se llama Fobos, y Japón está a punto de emprender una misión con una idea tan sencilla de explicar como difícil de ejecutar: llegar hasta ella, aterrizar, recoger más de 10 gramos de material y traerlos intactos a la Tierra.

La misión se llama Martian Moons eXploration (MMX) y está liderada por JAXA con participación de NASA, ESA, la agencia espacial francesa CNES y el centro aeroespacial alemán DLR. JAXA mantiene oficialmente el lanzamiento dentro del año fiscal japonés 2026, mientras que el calendario actualizado de CNES lo sitúa en octubre de 2026 desde Tanegashima.

Si todo funciona, en 2031 tendremos en laboratorios terrestres algo que nunca hemos tenido: material traído directamente desde una luna de Marte.

Fobos esconde un misterio que lleva décadas sin respuesta

Japón viajará hasta una luna de Marte, recogerá al menos 10 gramos de su suelo y los traerá a la Tierra. Ese pequeño botín puede revelar cómo llegaron el agua y los ingredientes de la vida a los planetas
© Centro Espacial Tanegashima en Minamitane.

Sabemos cómo son Fobos y Deimos por fotografías y observaciones orbitales, pero seguimos sin tener claro de dónde salieron.

Hay dos grandes posibilidades. Una sostiene que originalmente eran asteroides procedentes de otra región del Sistema Solar que terminaron capturados por la gravedad marciana. La otra propone que nacieron de los escombros expulsados después de que un gran objeto chocara contra Marte durante su juventud.

La diferencia es enorme. Si Fobos resulta ser un asteroide capturado, su composición podría conservar pistas sobre cómo materiales ricos en agua y otros compuestos fueron transportados desde regiones lejanas del Sistema Solar hacia los planetas rocosos. Si surgió de un gran impacto, en cambio, sus rocas podrían conservar información sobre la composición y evolución del Marte primitivo.

Por eso esos modestos diez gramos pueden resultar extraordinariamente valiosos.

Antes de aterrizar llegará un pequeño robot llamado IDEFIX

Japón viajará hasta una luna de Marte, recogerá al menos 10 gramos de su suelo y los traerá a la Tierra. Ese pequeño botín puede revelar cómo llegaron el agua y los ingredientes de la vida a los planetas
© Centro Espacial Tanegashima en Minamitane.

MMX tardará aproximadamente un año en llegar a Marte. Una vez allí entrará en una órbita cuasiestacionaria alrededor de Fobos desde la que estudiará su superficie antes de intentar recoger las muestras. Pero la nave japonesa no estará sola.

A bordo viajará IDEFIX, un pequeño rover desarrollado conjuntamente por Francia y Alemania que será liberado sobre Fobos. Su trabajo será estudiar la textura y composición del terreno y proporcionar información que ayude a preparar el posterior aterrizaje de la nave principal.

Y conducir allí será algo completamente distinto a hacerlo en Marte o la Luna. Según CNES, la gravedad de Fobos es unas 1.800 veces menor que la terrestre. IDEFIX deberá desplazarse sin salir despedido y podrá incluso reorientarse después de caer sobre la superficie.

El calendario actual de CNES prevé la llegada de MMX a Marte en agosto de 2027, su entrada alrededor de Fobos en septiembre, el despliegue de IDEFIX en diciembre de 2028 y las operaciones de recogida de muestras durante 2029.

El viaje terminará cinco años después en un desierto de Australia

Después de estudiar Fobos y recoger el material, MMX realizará también sobrevuelos de Deimos, la segunda luna marciana. Hacia noviembre de 2030, el módulo de retorno iniciará el viaje de regreso.

La última maniobra está prevista para julio de 2031: una cápsula con las muestras atravesará la atmósfera terrestre y aterrizará en el desierto australiano.

Japón ya demostró con Hayabusa2 que puede recuperar material de otro mundo: aquella misión devolvió en 2020 muestras del asteroide Ryugu. MMX eleva enormemente la dificultad porque supondrá realizar el primer viaje de ida y vuelta desde la Tierra hasta el entorno marciano.

Y ahí está la verdadera dimensión de la misión. Japón viajará cientos de millones de kilómetros para regresar con poco más de una cucharada de polvo y roca. Pero dentro de esos pocos gramos podría encontrarse una respuesta que llevamos décadas buscando: de dónde salieron las misteriosas lunas de Marte y qué papel desempeñaron cuerpos como ellas en llevar agua y otros materiales esenciales hasta los mundos rocosos del Sistema Solar.

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