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John Wayne creyó que sería nominado al Oscar por su película de despedida, pero la Academia lo ignoró por completo

Era el papel perfecto para cerrar una carrera legendaria y muchos lo consideraron una de sus mejores interpretaciones. John Wayne estaba convencido de que volvería a ser nominado al Oscar, pero la Academia pasó de largo, dejando su última película fuera de las grandes categorías.
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Con más de 140 papeles protagonistas y un estatus mítico dentro del cine clásico de Hollywood, John Wayne parecía tener asegurado un lugar eterno en la historia… pero no en los Oscar. Aunque ganó una estatuilla en 1970, el actor creyó firmemente que su última película le daría una nueva nominación. No ocurrió, y aquel desaire marcó el final de su trayectoria cinematográfica.

Un icono con un solo Oscar

John Wayne falleció en 1979 a los 72 años dejando un legado imponente: fue el actor con más papeles protagonistas de la historia del cine y uno de los rostros más reconocibles del wéstern clásico. Sin embargo, pese a su popularidad y respeto dentro de la industria, solo ganó un Oscar en toda su carrera.

Ese premio llegó en 1970 por Valor de ley, el único reconocimiento de la Academia tras más de cuatro décadas de trabajo. Antes había sido nominado como actor por Arenas sangrientas y como productor por El Álamo, pero el balance siempre le resultó escaso para una carrera tan extensa.

La película que parecía escrita para su despedida

En 1976 estrenó El último pistolero, dirigida por Don Siegel. Wayne interpretaba a un viejo pistolero enfermo de cáncer que afronta el final de su vida con dignidad, una historia que conectaba de forma directa con su situación personal.

El filme también reunía a Wayne con James Stewart, con quien había trabajado en El hombre que mató a Liberty Valance, uno de los grandes clásicos del género. Todo en El último pistolero parecía diseñado para ser una despedida consciente y solemne.

La nominación que nunca llegó

Durante la promoción de la película, Wayne admitió en una entrevista de 1976 que esperaba ser nominado. No lo decía desde la arrogancia, sino desde una lógica habitual en Hollywood: cuando un actor recibía uno de los papeles “importantes” del año, la nominación solía llegar.

Sin embargo, aquel año la categoría de Mejor actor estuvo dominada por interpretaciones hoy legendarias. El Oscar fue para Peter Finch por Network, con nominaciones también para Robert De Niro por Taxi Driver, Giancarlo Giannini, William Holden y Sylvester Stallone por Rocky.

El último pistolero fue prácticamente ignorada por la Academia, que solo la nominó a Mejor dirección artística.

Un último adiós entre aplausos

Aunque la ausencia de nominación debió de dolerle, Wayne cerró su relación con los Oscar de forma simbólica. En 1979, meses antes de su muerte, hizo su última aparición pública en la gala para entregar el premio a Mejor película a El cazador.

El teatro se vino abajo en aplausos. No hubo estatuilla, pero sí un reconocimiento unánime: John Wayne se despedía como una leyenda, aunque la Academia nunca le diera todo lo que muchos creen que merecía.

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