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Juan Dávila habla claro sobre Castigo divino: humor, enfermedad y cero autocensura

Juan Dávila protagoniza Castigo divino, una comedia con elementos fantásticos que llega a los cines españoles sin miedo a abordar la enfermedad, la muerte o la soledad. El actor y cómico defiende un humor sin filtros, pero con un mensaje claro: esperanza, humanidad y mirar un poco más al de al lado.
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Antes de actor fue policía, antes de eso cómico, y ahora Juan Dávila suma un nuevo reto a su trayectoria con Castigo divino, una película que mezcla comedia, drama y fantasía. Dirigida por Pablo Guerrero, la cinta se estrena en cines apostando por un tono poco habitual en la comedia española reciente: directa, emocional y sin autocensura, incluso cuando entra en terrenos especialmente sensibles.

Un proyecto levantado desde la insistencia

Juan Dávila reconoce que Castigo divino nace del “arduo mundo del actor sin trabajo”. El proyecto comenzó como una iniciativa impulsada por dos amigos guionistas, Andreu Casanova y Rubén Tejerina, y fue creciendo hasta captar el interés de Boomerang TV, que confió la dirección a Pablo Guerrero.

Aunque podría pensarse que Dávila intervino de forma activa en el guion desde el inicio, el actor asegura que su intención era no tocarlo. Sin embargo, el propio rodaje terminó imponiendo cambios. “Llegó Pablo y lo tocó todo. Entonces sí se tocó, pero yo he metido poca mano”, admite entre risas.

Juan Dávila habla claro sobre Castigo divino: humor, enfermedad y cero autocensura
©muchomqueseries – X

Trabajar desde la verdad del personaje

Para Guerrero, el enfoque estaba claro desde el principio: huir del exceso y construir la película desde lo pequeño. “Decidimos trabajar con la verdad, con el conflicto del personaje como motor”, explica el director. Ese método implicó ajustes constantes en los diálogos y el tono durante el rodaje.

“No pongo la cámara hasta que no hago el teatrillo con los actores”, cuenta Guerrero, subrayando que una película es un organismo vivo. Las frases se adaptaban, se eliminaban o se reformulaban según lo que pedía la escena y el personaje, buscando siempre coherencia emocional.

Humor, enfermedad y cero autocensura

El humor de Dávila no está exento de polémica. Defensor del humor negro, ha tratado en otras ocasiones temas como la discapacidad o la enfermedad desde la sátira. En Castigo divino, esos elementos vuelven a aparecer, pero con un enfoque deliberadamente más blanco.

Dávila interpreta a un enfermero solitario que recibe una misteriosa caja capaz de otorgarle poderes sobrenaturales. Con la ayuda de su antigua portadora, interpretada por Lolita Flores, deberá aprender a usar ese don para ayudar a los demás. “Queríamos un mensaje muy obvio, muy unívoco sobre la esperanza y sobre lo humano”, resume el director.

“A pesar de tratar la enfermedad, la muerte y cosas bastante delicadas, no ha habido autocensura”, insiste Dávila. Para ambos, la clave estaba en la honestidad, no en provocar gratuitamente.

¿Cine moralista o cine con mensaje?

En un contexto donde se habla cada vez más de corrección y responsabilidad, Guerrero rechaza la idea de que la película sea moralista. “No estamos diciendo cómo hay que vivir. Cada uno se apaña como puede. Solo intentamos que la gente se mire un poco más”, explica.

Castigo divino apuesta por ir a contracorriente: una comedia con circo, drama y un mensaje directo que busca quedarse con el espectador más allá de la risa. Desde este viernes, ya está disponible en cines de toda España.

Fuente: SensaCine.

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