El cohete Starship de SpaceX se lanzará el martes 27 de mayo, con aprobación de la Administración Federal de Aviación (FAA).
Será la novena prueba de vuelo para este cohete de peso pesado, parte clave de la misión de SpaceX que eventualmente enviará humanos a Marte, y que es un componente esencial del programa Artemis de misiones a la luna de la NASA. Convoca a prestar más atención que la habitual porque los últimos dos lanzamientos no salieron muy bien.
La séptima prueba de vuelo del mes de enero terminó con la explosión de la etapa superior del Starship a unos ocho minutos y medio del lanzamiento. Y la octava prueba de vuelo en marzo tuvo un final parecido. Las cosas salieron bien para el propulsor Super Pesado, que los brazos de la enorme torre Mechazilla, de más de 120 metros de alto, pudieron recoger con éxito. Pero hacia el final de la combustión de ascenso de la etapa superior, se apagaron seis de los nueve motores Raptor, y el vehículo se desestabilizó. SpaceX perdió contacto con el cohete a 9 minutos de haberlo lanzado, y poco después explotó.
El incidente hizo que la FAA ordenara una revisión de seguridad del Starship. Esta semana, la FAA anunció que SpaceX podrá efectuar su novena prueba de vuelo.
“La FAA llevó a cabo una completa revisión de seguridad del problema del Vuelo 8 del Starship de SpaceX y determinó que la compañía había resuelto satisfactoriamente las causas, por lo que el vehículo Starship puede volver a volar”, indicó la FAA en declaraciones por e-mail. “La FAA verificará que SpaceX implemente todas las acciones correctivas”.
SpaceX dice que ha identificado y resuelto los problemas. Aunque el Super Pesado regresó a salvo a la torre Mechazilla, uno de sus motores no encendió en la combustión, explicó la compañía. La causa más probable fue el sobrecalentamiento del dispositivo de ignición del motor, que SpaceX dice que ha resuelto añadiendo más aislación.
Dicen haber resuelto la causa
La compañía atribuyó la pérdida de la etapa superior del Starship a un fallo de hardware en uno de sus motores centrales, que dio lugar a la inesperada ignición del propelente. SpaceX llevó a cabo extensas pruebas en tierra para entender el fallo y lo resolvió por medio de diversas reparaciones clave a los motores. Se ajustaron juntas clave, se implementó un nuevo sistema de purga de nitrógeno y se mejoró el sistema de drenaje de propelente.
Además, SpaceX trabaja en su próximo Raptor 3, la más reciente iteración del motor Raptor. La compañía afirmó que el nuevo motor tendrá mejoras adicionales de confiabilidad respecto del fallo del Vuelo 8.
La aprobación de la FAA sugiere que confía en las reparaciones, pero impone condiciones. Porque la FAA amplió el tamaño de las áreas de riesgo, que son zonas donde se prohíbe volar en anticipación a un lanzamiento para impedir que otras aeronaves vuelen por el espacio aéreo designado, tanto en EE.UU. como en otros países porque Space planea reutilizar por primera vez en este vuelo un propulsor Super Pesado ya lanzado con anterioridad.
El área de riesgo del Vuelo 9 cubrirá aproximadamente unas 1.600 millas náuticas, desde el este de la Starbase en Texas, sitio de lanzamiento por los Estrechos de Florida, incluyendo las Bahamas y Turcas & Caicos. Es un área de riesgo significativamente mayor a la designada para la última prueba de vuelo que cubría 885 millas náuticas. Cuando explotó el Starship, provocó disrupciones en unos 240 vuelos.
Todos los ojos estarán puestos en SpaceX la semana próxima cuando la compañía intente reiniciar su programa Starship. Los fallos consecutivos de los últimos meses implicaron una demora en los planes. Más allá de si el Vuelo 9 acaba con otro fallo explosivo, o si resulta exitoso, será un momento de suma importancia para SpaceX.