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Ciencia

La ciencia anuncia que tal vez se pueda demorar el avance del mal de Alzheimer

Esta investigación sería la primera en sugerir que las drogas anti amiloide pueden demorar e incluso frenar el avance de síntomas en personas con mal de Alzheimer precoz.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 5 minutos

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Podríamos estar ante un momento de inflexión en la investigación del mal de Alzheimer. En los datos del ensayo clínico que se dieron a conocer esta semana los científicos presentaron la primera evidencia de que es posible demorar los síntomas en personas con predisposición genética a sufrir de mal de Alzheimer a temprana edad.

El trabajo estuvo encabezado por investigadores de la facultad de medicina de la Universidad Washington y apuntaba a probar si una droga antiamiloide experimental llamada gantenerumab podría ayudar a las personas con una forma heredada de Alzheimer. En un subgrupo de pacientes con el tratamiento más prolongado la droga pareció reducir su riesgo de desarrollar síntomas en un 50% según lo esperado. Los hallazgos requerirán de seguimiento, pero los expertos no participantes del estudio sienten cauteloso optimismo sobre lo que podrían significar para el futuro del tratamiento del mal de Alzheimer.

“Los resultados dejaron en claro que hay esperanzas de que el tratamiento [del mal de Alzheimer] en etapas preclínicas de la patología podrían ser efectivos para postergar o prevenir la enfermedad”, le dijo a Gizmodo Thomas M. Wisniewsky, director del Centro de Neurología Cognitiva de NYU Langone Health.

La droga

El gantenerumab se cuenta entre las drogas similares desarrolladas por la ciencia para tratar el Alzheimer. Es un anticuerpo fabricado en laboratorios que apunta a los beta amiloides, una de las dos proteínas que se cree tienen un papel esencial en la causa del Alzheimer (la otra es tau). En personas con mal de Alzheimer, una versión defectuosa de la beta amiloide va acumulándose en el cerebro, formando placas que eventualmente afectan al cerebro. Los científicos presentan la teoría de la posibilidad de frenar o al menos, demorar, el inicio del mal de Alzheimer con drogas como el gantenerumab, que rompen esas placas y previenen su formación.

Lamentablemente, la hipótesis no ha tenido un camino sencillo. Hubo muchas drogas anti amiloides que en sus inicios mostraron señales promisorias pero luego fracasaron en ensayos más grandes en personas que ya comenzaban a evidenciar síntomas de mal de Alzheimer. El gantenerumab está en esa lista. A finales de 2022, la compañía farmacéutica Roche canceló el desarrollo de la droga después de que fracasaran un par de ensayos en Fase III.

Sin embargo, hubo drogas anti amiloides más nuevas que demostraron tener un efecto modesto pero notable en la postergación de la enfermedad de Alzheimer, y fueron aprobadas por la FDA. Hay investigadores, como los de la facultad de medicina de la Universidad Washington, que esperaban que el tratamiento con anti amiloide fuera más efectivo si se administraba mucho antes de la aparición de los síntomas del Alzheimer.

A partir de 2012 varios investigadores y expertos lanzaron ensayos de prevención, probando agentes anti amiloides en personas con Alzheimer heredado, condición genética que casi garantiza la demencia cuando la persona tiene entre 30 y 50 años. La mayoría de esos ensayos no dieron resultados positivos, con excepción tal vez del que utilizó gantenerumab.

Cuando concluyó el estudio original con gantenerumab en 2020, los investigadores hallaron que reducía los niveles de amiloides. Pero era demasiado pronto para saber si podía demorar el inicio de los síntomas porque no se esperaba que la mayoría de los pacientes, al iniciar el estudio, desarrollaran síntomas en los siguientes 10 a 15 años. Entonces los investigadores decidieron dar gantenerumab a sus pacientes (a todos, incluyendo a los que tomaban un placebo u otra droga) como parte de un estudio ampliado.

Los resultados más recientes de este estudio se publicaron el miércoles en The Lancet Neurology, entusiasman.

“Todos los de este estudio estaban destinados a tener mal de Alzheimer, y algunos de ellos todavía no han enfermado”, dijo el autor principal Randall J. Bateman, profesor de neurología en la facultad de medicina de la Universidad Washington, en declaraciones de la universidad. “No sabemos todavía durante cuánto tiempo estarán sin síntomas. Podrían ser unos años, o tal vez, décadas”.

Con cautela

Dicho esto, hay que ser cautelosos.

Ante todo, los hallazgos solamente dan indicios de un potencial beneficio preventivo, señala Wisniewski. Aunque la droga podría haber reducido el riesgo de deterioro cognitivo en el grupo general más numeroso de personas sin síntomas, estadísticamente la reducción no ha sido significativa (posiblemente porque eran solo 73 pacientes en total, dice Wisniewski). En el subgrupo de pacientes asintomáticos con tratamiento más largo – unos ocho años en promedio  – la droga parece haber reducido sus probabilidades esperadas de deterioro cognitivo en un 50%. Pero este subgrupo incluía solamente a 22 pacientes, una muestra todavía menor.

El ensayo también terminó antes de lo esperado para muchos pacientes porque Roche dejó de desarrollar la droga. Y otras personas dejaron el estudio por otras razones. La droga pareció ser segura y tolerable en general, aunque hubo casi un tercio de las personas que mostró anormalidades en imágenes relacionadas con los amiloides, marcadores de que en el cerebro hay inflamación o sangrado. Estas anormalidades, o ARIAs, son un efecto colateral conocido en estas drogas a pesar de que en la mayoría de los episodios los pacientes ni siquiera lo percibe. Dos pacientes sí tuvieron ARIAs graves, y por eso los investigadores dejaron de tratarlos con la droga, y entonces se recuperaron. No se informaron eventos de riesgo de vida o fallecimientos durante el estudio. 

En general, el estudio no es prueba definitiva de que las drogas anti amiloides funcionen para el Alzheimer como tratamiento cuando la enfermedad ya es evidente. Pero como esta forma es, esencialmente, inevitable los resultados son los primeros en un ensayo clínico que sugieren que podría tratarse. Junto a las aprobaciones anteriores del lecanemab y el donanemab para la versión clásica del deterioro neurodegenerativo, sí parece que los resultados serían importantes.

“Ya sabemos por los datos del lecanemab y el donanemab que los anticuerpos anti amiloides (AAA) pueden demorar el avance del Alzheimer común y esporádico”, le dijo a Gizmodo Sam Gandy, director adjunto del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer en Mount Sinai. “Este trabajo se centra en la utilización de AAA diferentes (gantenerumab) para demostrar que es cierto un fenómeno similar en el Alzheimer precoz genético”, añadió. Gandy no participó del nuevo estudio. 

Tanto Andy como Wisniewski y los investigadores del estudio concuerdan en que esto es solamente el inicio. De hecho, hay ensayos de prevención en este momento para el Alzheimer precoz y el clásico, y varios de ellos se hacen en la Universidad Washington a través de su Unidad de Ensayos en Red para el Alzheimer dominantemente heredado. Son ensayos con drogas anti amiloides aprobadas y más nuevas que podrían mostrar un beneficio protector mayor al del gantenerumab. Los investigadores también decidieron cambiar la droga a muchos de sus pacientes en el estudio ampliado original, usando lecanemab, aunque todavía resta analizar los datos de esta fase.

Todavía es temprano, pero podría haber esperanzas reales en el horizonte para esta enfermedad incurable.

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