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Ciencia

La ciencia descubre cantidad de nuevas especies en las profundidades del océano

Los investigadores lograron descender a más de 10.900 metros de profundidad para recoger muestras biológicas que revelaron una diversidad sorprendente. Además, hallaron basura.
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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La zona hadal de la Tierra incluye regiones marinas en profundidades de entre 6,000 y 11.000 metros bajo la superficie del mar. No es coincidencia que el nombre haga referencia a Hades, dios griego del submundo, porque se trata de las regiones más profundas y menos exploradas del planeta. Las investigaciones recientes echan luz sobre este entorno y las criaturas que lo habitan a pesar de sus condiciones extremas.

Los investigadores usaron un sumergible chino de avanzada llamado Fendouzhe para llegar a los 10.900 metros de profundidad y recoger cientos de muestras biológicas de la zona hadal de la Fosa Yap, la cuenca filipina y la fosa de las Marianas, la más profunda fosa oceánica. De las más de 7.000 especies microbianas que documentaron con las muestras, más del 89% eran desconocidas hasta ese momento. Su trabajo se publicó el 6 de marzo en Cell, y destaca la sorprendente diversidad hallada en uno de los entornos más extremos de nuestro planeta.

“Observamos extraordinaria diversidad, especies nuevas y heterogeneidad en el microbioma hadal, en especial en procariotas y virus, que se ven afectados por el contexto mayor de las extremas condiciones ambientales y la delicada topografía de la zona hadal”, escribieron los investigadores en su trabajo, que forma parte del proyecto de Investigación de Entorno y Ecología de la Fosa de las Marianas (MEER), que afirman brinda “la primera vista sistemática del ecosistema en la zona hadal”.

Vida difícil

En la zona hadal la presión es extrema, las temperaturas son muy bajas, los niveles de nutrientes casi no existen, y reina la oscuridad. Son “desafíos extraordinarios del entorno para la vida”, según los investigadores. Aun así, las muestras revelaron la presencia de 7.564 especies de microbios, de los cuales el 89,4% no se conocían. La notable diversidad de las muestras también se refleja en la genética de los microbios, que revela un amplio espectro de estrategias de supervivencia.

Este trabajo forma parte de una tríada de estudios del MEER en ecosistemas de la zona hadal, publicados el mismo día. Uno de los otros estudios detalla la forma en que los anfípodos (pequeñas criaturas parecidas a los camarones) pueden vivir y reproducirse en entornos extremos de la zona hadal gracias a una relación simbiótica con bacterias. Y el otro sugiere que los peces que habitan a más de 3 kilómetros de profundidad tienen una mutación genética que les permite mitigar el impacto del frío, la presión y la falta de luz solar.

Este trabajo también calcula en qué momento descendieron a esas profundidades algunas criaturas marinas. Por ejemplo, propone que las anguilas colonizaron las profundidades de los mares hace unos 100 millones de años, y que eso les permitió sobrevivir al impacto del meteorito que casi extinguió a los dinosaurios y diezmó a las criaturas marinas que habitaban aguas menos profundas.

Adaptación similar

En conjunto, los tres trabajos demuestran la existencia de mecanismos similares de adaptación entre los microorganismos y las criaturas de mayor tamaño que habitan en la zona hadal. “Son hallazgos que sugieren la existencia de estrategias de adaptación convergentes, que trascienden las fronteras de las especies y los dominios biológicos”, escribieron los investigadores en un comentario sobre los trabajos. Es decir que el entorno extremo de la zona hadal probablemente hizo que especies que no tenían relación entre sí desarrollaran características similares.

Además de los microbios, anfípodos y peces, los investigadores también encontraron basura humana: bolsas plásticas, latas de bebidas, botellas, y hasta un canasto para la ropa, según Science.

“Fue algo que nos impactó”, le dijo a Science Weishu Zhao, microbióloga de extremófilos de la Universidad Jiao Tong de Shangai y coautora del trabajo sobre microbios. Junto a sus colegas notó que los microbios de las profundidades parecen capaces de procesar algunos contaminantes humanos, aunque eso suena a ínfimo consuelo al ver la huella de la humanidad en las regiones más profundas de nuestros océanos.

En última instancia, el trabajo brinda una infrecuente visión de la excepcional diversidad de una región que se creía sin vida, y demuestra que la vida siempre encuentra la forma de sobrevivir.

 

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