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Ciencia

La ciencia descubre un nuevo destino para ese viejo colchón que ya no usas

Lo peor es saber qué hacer con el colchón de tu cama que ya no usarás ¿verdad?
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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Una de las cosas más feas de ver al costado del camino  — aparte de ver a algún desafortunado animalito — son los colchones que deja allí la gente. Porque realmente es difícil saber qué hacer con un colchón que ya no usaremos. No es precisamente algo que quepa en los contenedores de basura. Pero un nuevo trabajo de investigación encontró un uso inesperado para estos residuos voluminosos.

En un trabajo que se publicó a finales del año pasado en Scientific Reports, los investigadores crearon materiales de aislación resistentes al calor, que pueden usarse en edificios. Usaron espuma y hongos de colchón. Su trabajo sugiere una estrategia que podría evitar que los colchones descartados acaben en los rellenos sanitarios (o en las calles) y económicamente contribuyan a la habitabilidad de las viviendas y edificios. 

Es difícil reciclar colchones, porque “son durables, voluminosos y casi siempre acaban como relleno en terrenos”, declaró The Hong Phong Nguyen, coautor del estudio y biotecnólogo de la Universidad Swinburn de Tecnología de Melbourne, Australia. “Con procesos naturales biológicos podemos darles una segunda vida a estos residuos”.

Hongos que crecen en la espuma

Dicho de manera simple, Nguyen y sus colegas integraron trozos de espuma de colchón al proceso de crecimiento del hongo Penicillium chrysogenum. Las raíces del hongo penetran en la espuma, creando compuestos minerales naturales capaces de soportar calor extremos de hasta 1.000 °C.

La sustancia es segura, liviana, sólida “y funcionó bien como aislante, capaz de bloquear el calor casi como lo hacen los productos aislantes comerciales que ya se usan en hogares y edificios”, continuó Nguyen. “Es una forma práctica y ambientalmente responsable porque usa hongos muy relacionados con las cepas que se usan en la producción de alimentos y la medicina, y depende de sustancias químicas comunes que se usan normalmente”.

¡Basta de usar colchones como relleno!

En Australia cada año se descartan 1,8 millones de colchones, y 750.000 acaban como relleno sanitario de terrenos, lo que crea unas 22.000 toneladas métricas de residuo innecesario, según informó Tracey Pryor, Directora de Innovación del Consejo de Administración de Artículos de Cama de Australia. Pryor no participó del estudio. Cada colchón tarda unos 120 años en descomponerse, además. En EE.UU. cada día se descartan más de 50.000 colchones, según el Consejo de Reciclado de Colchones.

“Nuestro trabajo muestra que combinar la biología con materiales de residuos, aprovechando la ciencia manufacturera, se pueden lograr soluciones inteligentes de bajo impacto que mejoren el medio ambiente y las vidas de todos”, advirtió.

El estudio se suma a trabajos anteriores que muestran que los hongos pueden ser mucho más que tan solo aterradores. De hecho, Nguyen dice que le encantaría ver un futuro en el que la nueva sustancia del equió se usara para hacer paneles de construcción, aislación ignífuga o hasta bloques de impresión 3D para construir.

Deseamos un futuro en el que ese viejo colchón que albergó tus sueños durante años siga siendo útil para ti, ahora en las paredes de tu casa.

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