Durante años, Candida auris se ha convertido en una amenaza silenciosa dentro de los hospitales. Resistente a múltiples fármacos, difícil de detectar y capaz de provocar brotes letales, este hongo ha puesto contra las cuerdas a sistemas sanitarios de todo el mundo. Ahora, por primera vez, la ciencia ha identificado su principal punto débil: la forma exacta en la que consigue robar hierro al organismo humano para sobrevivir.
El hallazgo, publicado en la revista Communications Biology, no supone una cura inmediata, pero sí algo que hasta ahora parecía inalcanzable: una ventaja estratégica frente a un patógeno clasificado como de prioridad crítica por la Organización Mundial de la Salud.
Un superhongo diseñado para sobrevivir
Candida auris fue identificado por primera vez en 2009 y desde entonces ha demostrado una capacidad extraordinaria para resistir antifúngicos, colonizar superficies hospitalarias y prosperar a la temperatura del cuerpo humano. A diferencia de otros hongos, puede persistir durante semanas en entornos clínicos y propagarse sin levantar sospechas.
Parte de su peligrosidad reside en su habilidad para explotar una debilidad clave del organismo: el hierro.
❗️😨Advierten de la veloz propagación de un hongo letal catalogado como "amenaza urgente"
🍄 El hongo mortal Candida auris se propaga rápidamente en EE. UU., con un aumento alarmante de casos, especialmente en entornos hospitalarios. Resistente a antifúngicos, representa una… pic.twitter.com/7Iq2FGT14A
— Sepa Más (@Sepa_mass) March 25, 2025
El hierro: un recurso escaso y vital
El cuerpo humano mantiene el hierro estrictamente controlado como mecanismo de defensa. Apenas circula libremente, precisamente para impedir que bacterias y hongos lo utilicen para crecer. Sin hierro, muchos patógenos simplemente no sobreviven.
El nuevo estudio ha revelado que Candida auris esquiva esta barrera gracias a un grupo específico de genes, conocidos como XTC, que funcionan como auténticas “bombas de succión”. Estas estructuras permiten al hongo captar hierro incluso en condiciones extremadamente hostiles.
Ahí está su talón de Aquiles: si se bloquea ese sistema, el hongo queda literalmente hambriento.
Un modelo animal inesperado
Estudiar Candida auris no es sencillo. Su capacidad para crecer a 37 ºC descarta muchos modelos experimentales tradicionales. Para resolverlo, los investigadores recurrieron a un aliado poco habitual: el pez killi.
Este pequeño pez tolera temperaturas elevadas y permitió observar en tiempo real cómo el hongo infecta, se alimenta y se propaga dentro de un organismo vertebrado. Gracias a este modelo, fue posible identificar con precisión los mecanismos genéticos implicados en la captación de hierro.
Un informe reciente del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) advierte que el hongo Candidozyma auris (antes Candida auris) se está propagando rápidamente en hospitales de Europa. pic.twitter.com/5lesacmQbo
— ÚLTIMA HORA ECUADOR (@UltimaHoraEC_) September 13, 2025
Una vía terapéutica ya existente
El descubrimiento abre la puerta a un enfoque prometedor: utilizar quelantes de hierro, fármacos ya conocidos que reducen la disponibilidad de este metal en el organismo. En lugar de atacar directamente al hongo —algo que suele generar resistencias—, la estrategia sería privarlo de un recurso esencial.
Además, este hallazgo podría ayudar a identificar cepas especialmente peligrosas, aquellas capaces de captar hierro con mayor eficacia y, por tanto, más agresivas en pacientes vulnerables.
Una esperanza realista, no un milagro
Aunque el camino hacia nuevos tratamientos aún requiere ensayos clínicos y validación, este avance marca un punto de inflexión. Por primera vez, Candida auris deja de ser un enemigo opaco para convertirse en un organismo con una debilidad clara y explotable.
En un contexto donde las resistencias antimicrobianas crecen sin freno, entender cómo sobreviven estos patógenos ya no es solo ciencia básica: es una cuestión de supervivencia hospitalaria.
Fuente: Xataka.