La Estación Espacial Internacional (ISS) ha estado orbitando en torno a la Tierra desde 1998, albergando a grupos de astronautas en el entorno de la microgravedad, a unos 400 kilómetros sobre la superficie del planeta. Todo ese tiempo se ha cobrado su precio, y la estación espacial ya está camino a retirarse en pocos años. Hasta entonces, sin embargo, los expertos en seguridad advierten que hay problemas de larga data que amenazan la seguridad de la Estación Espacial y a las tripulaciones que están a bordo.
Durante una reunión del Panel Consejero de Seguridad Aeroespacial (ASAP) del día jueves, los miembros de un panel de seguridad de la NASA establecieron que hay crecientes riesgos en la estación espacial, ahora que se acerca el final de su ciclo útil, según informó SpaceNews.
La prioridad entre los riesgos crecientes es una filtración de aire, que cada vez es mayor, y proviene de un túnel que conecta un puerto de amarre con un módulo ruso. En 2019 la agencia espacial rusa Roscosmos informó sobre la detección de una fuga de aire que se encontró en el vestíbulo (PrK) que conecta un puerto de amarre con el módulo ruso Zvezda, que la agencia espacial había lanzado a la baja órbita terrestre en julio de 2000. La tasa de fuga de aire del módulo ruso Zezda se había duplicado en 2019 de una libra de aire por día a poco más de dos libras a la semana antes del lanzamiento de la nave de carga Progress MS-26, en febrero de 2024.
Todo bajo control
Tanto la NASA como Roscosmos han estado vigilando la fuga de aire desde entonces, y funcionarios de las dos agencias espaciales tendrán un encuentro este mes para actualizar los esfuerzos de migración de esta preocupación, según Williams. Un informe emitido a finales de 2024 elevó la fuga de aire al más alto nivel de riesgo basándose en sus probabilidades y gravedad. Mientras tanto, se desconoce el origen de la fuga. Los astronautas a bordo de la ISS están preparados para cerrar la escotilla al módulo de servicio cuando no se requiere el acceso para minimizar la cantidad de aire que se pierde y aislar la fuga del resto de la estación espacial.
Otro de los riesgos que se discutirán en la reunión es la falta de un plan de desorbitado de la ISS en caso de emergencia. La NASA estudia un plan para descartar la estación espacial de casi un millones de libras de peso en 2030, enviándola por la atmósfera de la Tierra para que el calor la incendie, y que los pedazos restantes caigan en el océano Pacífico, en un reingreso controlado. Pero hasta el momento la NASA no tiene plan de emergencia para desorbitar a la Estación Espacial, y eso es un problema. Si se vieran forzados a destruir la estación espacial antes del momento de su retiro, aumenta el riesgo de que caerán fragmentos de la estación espacial en áreas habitadas.
Prevención ante imprevistos
“Si hay un desorbitado de la Estación Espacial antes de que se envíe el vehículo de desorbitado, el riesgo de que cayeran fragmentos sobre áreas habitadas aumentaría”, dijo Williams, según SpaceNews. El panel destacó otros problemas de la Estación Espacial, como el tener repuestos suficientes para los sistemas de sostenimiento de la vida a bordo, y los retrasos en entregas de cargas. Williams culpó de estos problemas a “los recortes en el presupuesto de la ISS”.
“A medida que los programas se acercan a sus fases finales, se suele suponer que hacen falta menos recursos”, dijo Williams. “En el caso de la Estación Espacial es esencial mantener un presupuesto recursos adecuados, hasta tanto se haga el reingreso controlado y seguro del vehículo”.