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Ciencia

La exposición al plomo contribuyó a una oculta crisis de salud mental en EE.UU., según un estudio

Una investigación reciente calcula que la exposición al plomo de la gasolina afectó significativamente la salud mental de los estadounidenses durante el siglo 20.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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El plomo, metal tóxico, se ha levantado con su larga sombra sobre nuestro bienestar colectivo. Un nuevo estudio que se publicó el miércoles muestra que la exposición al plomo durante el siglo 20 empeoró significativamente la salud cerebral de los estadounidenses, probablemente contribuyendo a que hubiera muchos más casos de enfermedad mental de lo que habría sucedido de no existir tal exposición. 

Los científicos de la Universidad Duke y la Universidad Estatal de Florida llevaron a cabo el estudio, basándose en investigaciones anteriores sobre el impacto del plomo en nuestra salud. Calcularon que la exposición al plomo en la niñez, en particular durante las décadas en las que más presente estaba en la gasolina, contribuyó directamente a 151 millones más de casos de desórdenes psiquiátricos en los estadounidenses en estos últimos 75 años. Los hallazgos indican que el plomo ha sido más peligroso para la humanidad de lo que se conocía. 

Los fabricantes de automóviles comenzaron a añadir plomo a la gasolina en la década de 1920 para reducir el desgaste de los motores. La gasolina con plomo eventualmente se convirtió en la fuente más importante de exposición al plomo, que llegó a su pico en la década de 1960. Pero aunque los científicos ya sabían que la exposición al plomo era perjudicial para nosotros, se estableció con firmeza en la década de 1970 que incluso las pequeñas cantidades de plomo podrían ser perjudiciales, en especial para los cerebros de los niños en desarrollo. 

Se requirieron décadas para que finalmente se eliminara por completo el plomo de la gasolina (en 1996 en EE.UU. pero en 2020 para todos los países del mundo), y de otros productos comunes. Los científicos todavía están intentando cuantificar los sutiles pero importantes efectos sobre la salud de la constante presencia del plomo en las vidas de las personas durante el siglo 20, y eso incluye a los investigadores que trabajaron en este último estudio. 

Tuberías y pintura, con plomo

La investigación anterior de este equipo, en 2022, calculó que casi la mitad de todos los estadounidenses vivos en 2015 tenían probabilidades de haber estado expuestos a niveles dañinos de plomo en su niñez, basándose en datos de encuestas a la población y los niveles conocidos del uso de la gasolina con plomo en el país. También calcularon que esta exposición al plomo colectivamente había reducido el CI de los estadounidenses en 824 millones de puntos, o unos 3 puntos por persona (los nacidos en la década de 1960 podría haber perdido hasta 6 puntos). 

Cruzaron datos y calcularon cuánto plomo hace falta para elevar el riesgo de que una persona sufra de diversas afecciones psiquiátricas como la esquizofrenia, la depresión y el desorden de déficit de atención con hiperactividad. Y a partir de allí crearon una tabla de niveles de vulnerabilidad a enfermedades mentales. 

Estimaron que la exposición al plomo sumó 602 millones de puntos a esta vulnerabilidad para los estadounidenses vivos en 2015. En lo práctico, también calcularon que el plomo contribuyó directamente a las causas de 151 millones de casos más de desórdenes psiquiátricos, y los aumentos vinculados al plomo que más relevantes resultaron son los síntomas de ansiedad, depresión y DDAH. 

Otros estudios hallaron evidencia de que los mayores niveles de plomo contribuyeron al aumento de las tasas de delitos durante el siglo 20 al aumentar la tendencia a la conducta violenta y antisocial, por ejemplo. Como no hay un nivel seguro de exposición al plomo, los investigadores dicen que sus cálculos incluso podrían estar subestimando el daño a nuestros cerebros. Quedan todavía lugares donde la exposición al plomo persiste, como en sistemas de agua que se han dañado, o en casas antiguas construidas antes de 1978, cuya pintura se descascara.

 

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