Durante décadas, los biólogos han dividido la comunicación animal en dos categorías claras: señales innatas y comportamientos aprendidos. Sin embargo, un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) rompe con esa visión. Los investigadores identificaron una vocalización común a más de 20 especies de aves en cuatro continentes que combina ambos mecanismos.
El hallazgo, publicado en Nature Ecology and Evolution, constituye la primera prueba de una vocalización animal híbrida y ofrece una pista de cómo la selección natural pudo moldear la transición hacia sistemas de comunicación más sofisticados, incluido el lenguaje humano.
El enemigo común: los parásitos de cría

Las aves estudiadas producen un sonido muy particular —similar a un quejido— cuando detectan la presencia de aves parásitas, como los cucos, que ponen sus huevos en nidos ajenos. Este comportamiento es clave para la supervivencia, ya que identificar a tiempo al intruso puede marcar la diferencia entre criar a la propia descendencia o verse obligadas a alimentar a la del invasor.
Los experimentos realizados por el equipo mostraron que, al escuchar esta llamada, las aves reaccionaban de manera instintiva, acercándose para investigar. Pero lo sorprendente es que, además de responder, aprendían a asociar el sonido con la amenaza, replicándolo en situaciones futuras.
Entre la transmisión social y la evolución del lenguaje

Los científicos lo llaman transmisión social: el proceso por el cual los animales aprenden de lo que observan en su entorno y transmiten ese conocimiento a otros individuos. “Por primera vez hemos documentado una vocalización con partes innatas y aprendidas, justo como Darwin sugirió que podría originarse el lenguaje”, explica William Feeney, ecólogo evolutivo del EBD-CSIC.
Damián Blasi, coautor y científico del lenguaje en la Universidad Pompeu Fabra, añade que este descubrimiento muestra “cómo las aves no solo reaccionan en el momento, sino que modifican su comportamiento futuro gracias a lo aprendido”.
Una ventana hacia el origen del lenguaje humano
Más allá de la biología de las aves, el hallazgo tiene una relevancia mayor: muestra cómo la evolución puede integrar señales instintivas con aprendizajes sociales para generar comunicación compleja. Según el equipo, sistemas como el lenguaje humano podrían haberse originado mediante este mismo mecanismo.
El estudio también revela que estas especies tienden a habitar en ecosistemas con redes sociales densas, donde las interacciones entre parásitos y hospedadores son frecuentes, lo que habría favorecido el desarrollo de esta vocalización compartida.
En definitiva, esta llamada común entre aves no solo defiende sus nidos: podría ser también un eslabón evolutivo perdido en la historia de la comunicación.