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Ciencia

La Luna no es igual por dentro: El desequilibrio oculto que desconcertó a la NASA

Un nuevo estudio basado en datos de la misión GRAIL reveló que el interior de la Luna es asimétrico. Su cara visible, que siempre mira a la Tierra, responde de forma distinta a la gravedad, lo que obliga a replantear modelos científicos sobre su formación y estructura interna.
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Durante siglos hemos observado la cara visible de la Luna con familiaridad, mientras su hemisferio oculto alimentaba mitos y preguntas sin respuesta. Ahora, un estudio de la NASA revela que esta diferencia va más allá de lo estético: la asimetría entre ambos lados es profunda y estructural. Y lo más sorprendente es lo que esa diferencia dice sobre el pasado y futuro del satélite.

Una Luna que no reacciona igual en ambos lados

La Luna no es igual por dentro: el desequilibrio oculto que desconcertó a la NASA
© NASA/JPL-Caltech.

Investigadores del Jet Propulsion Laboratory de la NASA detectaron que la cara visible de la Luna es mucho más flexible frente a la gravedad terrestre que su lado oculto. El hallazgo, publicado en Nature y difundido por BBC Science Focus, revela que el interior lunar está desequilibrado.

La investigación se basó en mediciones del Love number, un parámetro que calcula la deformación de un cuerpo ante una fuerza externa. Los datos de la misión GRAIL, que orbitó el satélite entre 2011 y 2012, mostraron que ese valor es un 72% mayor al esperado si la Luna tuviera un interior simétrico. El doctor Ryan Park, líder del estudio, confesó que el resultado fue tan inesperado que tuvieron que revisar millones de variables antes de aceptarlo.

Un manto desigual con efectos visibles

La Luna no es igual por dentro: el desequilibrio oculto que desconcertó a la NASA
© Unsplash – Ganapathy Kumar.

La clave del desequilibrio estaría en el manto lunar. La cara visible contiene más torio, un elemento radiactivo que produce calor. Esta mayor temperatura habría ablandado esa región durante millones de años, haciéndola más propensa a deformarse bajo la influencia de la Tierra.

Esta diferencia también explicaría por qué esa parte de la Luna presenta amplias llanuras oscuras (los famosos mare), resultado de antiguas erupciones volcánicas. En cambio, el lado oculto, más frío y rígido, conserva una superficie elevada y con abundantes cráteres.

Aunque estas disparidades externas eran conocidas, esta es la primera vez que se conectan con una causa interna y medible. El descubrimiento cambia el enfoque con el que se estudia la evolución lunar, priorizando lo que ocurre bajo la superficie.

Implicaciones para misiones futuras y más allá

El estudio no solo transforma lo que sabíamos sobre la Luna: también sienta las bases para futuras exploraciones. El nuevo mapa gravitacional será clave para las misiones Artemis, que buscan establecer presencia humana en el satélite. Conocer las diferencias internas ayuda a planificar aterrizajes, recorridos y sistemas de navegación con mayor precisión.

Además, los investigadores planean aplicar esta metodología a otros cuerpos celestes, como el asteroide Psyche o la luna Europa, de Júpiter. Analizar sus interiores podría revelar nuevas pistas sobre la formación del sistema solar.

Para la NASA, este hallazgo marca un punto de inflexión. La Luna no solo tiene dos caras en su superficie, sino también en su composición. Y entender esa dualidad interna nos acerca un paso más a desentrañar su historia completa.

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