Durante décadas, hemos soñado con establecer colonias en la Luna o en Marte. Sin embargo, más allá de los cohetes y la tecnología, la clave para sobrevivir en esos entornos hostiles puede estar en algo mucho más sencillo y milenario: una planta. Ahora, 150 semillas de cannabis viajan por el espacio para ayudarnos a responder la gran pregunta: ¿podremos cultivar vida fuera de nuestro planeta?
Una misión poco convencional pero crucial
A lo largo de la historia espacial, hemos enviado objetos tan extraños como pelotas de golf o disfraces de gorila al espacio. Ahora, a esa lista se suman 150 semillas de cannabis. Pero esta vez, la intención no es anecdótica ni simbólica, sino científica. La misión se llama MayaSat-1, y forma parte del proyecto Mission Possible 2025. A bordo de una cápsula especial, viajaron también algas y ADN humano, entre casi mil muestras.

El despegue ocurrió desde California, en un cohete Falcon 9 de SpaceX. Durante tres horas, la cápsula dio tres vueltas a la Tierra, alcanzando una altitud de 520 kilómetros, superando incluso a la Estación Espacial Internacional. La elección de una órbita polar no fue casual: en los polos, la exposición a la radiación cósmica es mucho mayor, un factor clave para el experimento.
¿Por qué cannabis? Mucho más que un uso recreativo
Božidar Radišič, líder del proyecto Martian Grow, considera al cannabis como una planta «todoterreno» para colonias espaciales: es fuente de alimento, textiles, materiales de construcción, plásticos biodegradables y medicina. Su capacidad de adaptación a distintos climas y su resistencia a la radiación la hacen una candidata ideal para explorar la agricultura fuera de la Tierra.
Además, el cannabis contiene más de 550 compuestos químicos, muchos aún sin estudiar en profundidad. Su capacidad para tolerar la radiación gamma y ultravioleta lo convierte en un sujeto excelente para evaluar cómo las condiciones espaciales pueden inducir mutaciones beneficiosas.

Qué buscamos y qué viene después
El objetivo del experimento es doble: ver si las semillas sobreviven y si han mutado genéticamente de forma útil. La radiación espacial puede provocar cambios en el ADN, y aunque no todas las mutaciones son positivas, algunas podrían ser clave para crear variedades adaptadas a ambientes extremos.
Cuando la cápsula regrese a la Tierra, expertos del equipo de Radišič y la Universidad de Ljubljana analizarán las semillas. Tanto si hay mutaciones como si no, los resultados serán cruciales para futuros cultivos espaciales.
Este tipo de investigación es vital. Llevar comida desde la Tierra a colonias lunares o marcianas es inviable a largo plazo. Si queremos sobrevivir más allá de nuestro planeta, necesitaremos cultivar allí. Y puede que el cannabis sea una de las piezas fundamentales de ese puzle interplanetario.
Fuente: Xataka.