¿Qué es lo que realmente desgasta la superficie de la Luna? Hasta ahora, el viento solar era el principal acusado. Pero un estudio reciente con rocas lunares auténticas arroja luz sobre este proceso, desmontando una idea muy arraigada. La respuesta es más sorprendente de lo que imaginas, y tiene implicaciones directas para los planes de volver a pisar nuestro satélite en la próxima misión Artemis.
El viento solar no es el culpable que creíamos
Durante décadas, se pensó que el viento solar —una corriente continua de partículas emitidas por el Sol— era el gran responsable de arrancar átomos de la Luna y formar su exosfera. Pero una investigación de la Universidad Tecnológica de Viena, basada en muestras reales del Apolo 16, ha demostrado que esta erosión es mucho menor de lo que se creía.
El secreto está en el regolito lunar: esa capa de polvo fino y fragmentos rocosos que cubre la superficie. Lejos de comportarse como una superficie sólida, actúa como una especie de esponja porosa que amortigua el impacto de las partículas solares. Esto reduce drásticamente la capacidad del viento solar para liberar átomos al espacio.
El Sol emite un “viento” que recorre el sistema solar y puede generar auroras… o provocar apagones en la Tierra. En este video te contamos qué es el viento solar y cómo lo estudiamos para proteger futuras misiones espaciales. Aprende más: https://t.co/837R7x726N pic.twitter.com/TmPjSmEm3q
— NASA en español (@NASA_es) August 1, 2025
Tecnología de precisión para resolver un misterio antiguo
Para confirmar su hipótesis, los investigadores utilizaron una microbalanza de cristal de cuarzo, capaz de medir pérdidas de masa minúsculas con altísima precisión. Combinando estos datos con simulaciones 3D de la textura del regolito, concluyeron que las estimaciones anteriores sobre la erosión solar estaban infladas hasta diez veces.
“Hasta ahora, creíamos que el Sol era muy eficiente arrancando material de la Luna, pero resulta que la mayoría de sus partículas no lo consiguen”, explicó el profesor Friedrich Aumayr, líder del estudio.
Micrometeoritos: los verdaderos responsables
De forma paralela, otra investigación publicada en Science Advances llegó a una conclusión similar, pero por otra vía: el análisis de isótopos en la superficie lunar. En ambos casos, el dedo apunta a los micrometeoritos: partículas diminutas, invisibles a simple vista, pero que bombardean la Luna constantemente a gran velocidad.
La sonda solar Parker de la NASA ha capturado imágenes impactantes del viento solar fluyendo directamente desde la atmósfera exterior del Sol, y lo hizo desde una distancia récord: solo 6,1 millones de kilómetros de la superficie solar.
¡Eso es casi “tocarlo” en términos… pic.twitter.com/7PK5XIFB9H— Mar Gómez (@MarGomezH) July 15, 2025
Son estos impactos los que realmente liberan átomos, alimentando la exosfera y moldeando el paisaje lunar, más que la influencia del Sol.
Un hallazgo clave para las futuras misiones
Este descubrimiento no es solo una corrección científica. Tiene implicaciones prácticas para la exploración espacial. Saber qué erosiona realmente la superficie lunar es vital para planificar misiones como Artemis o BepiColombo (en Mercurio), y para construir estructuras duraderas en entornos sin atmósfera.
Así que, cuando mires la Luna, no pienses en el Sol como su destructor silencioso. Quizá deberías imaginar millones de pequeñas piedrecillas espaciales haciendo su trabajo, grano a grano.
Fuente: Meteored.