Foto: Helena Lopes (Pexels)

A estas alturas todos hemos oído decenas de consejos sobre cómo abordar a un perro que nos parece simpåtico para que el sentimiento sea recíproco, pero ¿Qué dicen los que de verdad saben de perros? Lo primero que dicen es algo que puede resultar contraintuitivo: no les toques la cabeza.

Sí, los perros son criaturas afectuosas, pero también complejas y con una etiqueta muy concreta en lo que a relaciones sociales se refiere, sea con humanos o con otros de su raza. El doctor Uri Burstyn es veterinario y educador de perros (y propietarios de perros). En una entrevista concedida a Mental Floss, Burstyn desgrana algunos consejos que seguro que los amantes de los perros ya conocen, pero que conviene recordar igualmente:

La mejor aproximación a un perro desconocido es, para empezar, bajar a su propio nivel para no intimidarle aproximåndonos desde arriba. Algunos perros son impulsivos y pueden echårsenos encima, así sea desde el cariño. En ese sentido es mejor permanecer en cuclillas, en una postura que nos permita mantener el equilibrio o incorporarnos.

Esto mismo aplica a algo que a todos nos gusta hacer instintivamente, que es acariciar al perro en la cabeza. Lamentablemente, este gesto es muy agresivo desde el punto de vista canino, porque es un gesto de dominaciĂłn. Nada de tocar la parte superior de la cabeza por ahora.

La mejor manera de presentarnos es ofrecer suavemente la mano para que la huela, mejor aĂșn si es con los dedos de la mano recogidos hacia abajo para evitar que nos atrape un dedo si le da por morder porque se siente amenazado. Los perros confĂ­an mucho mĂĄs en su prodigioso olfato que en la vista. El dicho popular de que los perros no saben mirar hacia arriba no es cientĂ­ficamente cierto, pero tiene mucho de verdad. Raramente lo hacen.

El siguiente movimiento es acariciar suavemente al perro en la parte inferior del morro (lo que para nosotros serĂ­a el mentĂłn). Si el animal se echa hacia atrĂĄs o se muestra poco amistoso a estas alturas es mejor dejar de intentar acariciarlo y retirarse suavemente. Sencillamente no estĂĄ de humor.

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Si por el contrario se muestra amistoso, podemos acariciarle en los costados o en el cuello con mĂĄs confianza. Si es un perro amistoso a estas alturas probablemente estĂ© meneando la cola como loco. Burstyn y otros veterinarios recomiendan que, pese a todo, evitemos acariciar zonas en las que el animal se siente vulnerable como la panza o las pezuñas. Son precauciones bĂĄsicas muy Ăștiles para enseñar a los niños pequeños la manera correcta de presentarse a sus futuros amigos caninos. [vĂ­a Mental Floss]