Regresar de la Luna representa uno de los desafíos más extremos de la exploración espacial. Cuando una nave entra en la atmósfera terrestre a velocidades extraordinarias, la compresión del aire y los efectos aerodinámicos generan temperaturas capaces de destruir materiales convencionales.
Por eso, durante la misión Artemis II, la NASA puso a prueba uno de los componentes más importantes de la cápsula Orion: su escudo térmico.
El 15 de octubre de 2026, la agencia espacial estadounidense publicó los resultados de un análisis que confirmó que este sistema protegió correctamente a los cuatro astronautas durante su regreso a la Tierra, ocurrido el 10 de abril.
Un escudo de 186 bloques capaz de resistir temperaturas extremas
Durante la reentrada, Orion alcanzó aproximadamente 39 veces la velocidad del sonido, cerca de 40.000 kilómetros por hora. La temperatura exterior superó los 2.200 °C, mientras que el interior de la cabina se mantuvo alrededor de los 24 °C.
La clave fue un escudo térmico de aproximadamente cinco metros de diámetro, compuesto por 186 bloques individuales de Avcoat.
Este material ablativo está diseñado para proteger la nave mediante un proceso de desgaste controlado. En lugar de resistir indefinidamente el calor sin modificarse, su superficie se descompone progresivamente y forma una capa carbonizada que contribuye a limitar la transferencia de energía hacia el interior.
De esta manera, parte del material se consume durante el descenso y ayuda a mantener protegida la estructura de la cápsula.

Qué es el Avcoat y por qué la NASA sigue utilizándolo
El Avcoat es un material de protección térmica cuya tecnología tiene antecedentes en las misiones Apolo.
Está compuesto por materiales resistentes al calor y una matriz de resina que experimenta transformaciones químicas cuando se expone a temperaturas extremas. Al calentarse, libera gases y genera una superficie carbonizada que se desgasta de forma controlada.
Este proceso, conocido como ablación, resulta especialmente útil para naves que regresan desde la Luna, ya que atraviesan la atmósfera a velocidades superiores a las habituales en vuelos procedentes de la órbita terrestre baja.
El problema descubierto durante Artemis I
En 2022, la misión Artemis I realizó un vuelo alrededor de la Luna sin astronautas. Aunque la cápsula regresó exitosamente, los ingenieros encontraron grietas y desprendimientos inesperados en su escudo térmico.
Las investigaciones posteriores determinaron que algunos gases generados dentro del Avcoat no podían escapar suficientemente rápido. La acumulación de presión provocaba fracturas y el desprendimiento de fragmentos carbonizados.

Para Artemis II, la NASA decidió modificar la trayectoria de reentrada, reduciendo el tiempo durante el cual el escudo permanecería expuesto a las condiciones que habían causado esos daños.
Los resultados confirmaron una mejora de diez veces
Tras recuperar la cápsula Orion, los especialistas realizaron inspecciones visuales, extrajeron muestras y utilizaron escáneres de rayos X para estudiar el interior del material.
Los resultados mostraron solamente nueve zonas con pérdida de material carbonizado, frente a las 103 identificadas en Artemis I. Según la NASA, la modificación de la trayectoria permitió reducir aproximadamente diez veces los daños relacionados con las grietas y los desprendimientos.
La evaluación también confirmó que la protección térmica de la nave funcionó de acuerdo con las predicciones realizadas antes del vuelo.
Qué significa este avance para las próximas misiones lunares
Los resultados representan un paso importante para el programa Artemis y el desarrollo de futuras misiones tripuladas.
La NASA continúa perfeccionando la fabricación del Avcoat para conseguir una estructura más uniforme y mejorar la permeabilidad del material. Estas modificaciones buscan reducir todavía más el riesgo de acumulación de gases durante futuras reentradas.
El éxito del escudo térmico de Artemis II demuestra que una tecnología heredada de las misiones Apolo, combinada con investigaciones modernas y mejoras en ingeniería, sigue siendo fundamental para llevar astronautas al espacio profundo y traerlos de regreso de forma segura.