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La ola gigante más salvaje jamás registrada tuvo lugar en 2020

La ola gigantesca se había elevado hasta los 17,6 metros

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Imagen para el artículo titulado La ola gigante más salvaje jamás registrada tuvo lugar en 2020
Imagen: Pixabay (Other)

Noviembre de 2020 en las cercanías de la costa oeste de la isla de Vancouver. Una boya en mar abierto se elevó y recogió algo totalmente inusual que posteriormente y a través de las mediciones y los datos recopilados por la Sección de Datos Ambientales Marinos se confirmó: una ola gigante (también llamada vagabunda) se había elevado hasta los 17,6 metros por encima del resto.

Dicho de otra forma, se trataba de una monstruosa pared de agua del tamaño de un edificio ordinario frente a la costa de la Columbia Británica, una ola gigante que pasaba por la más extrema jamás registrada rompiendo todos los récords anteriores, un evento que no pasa casi nunca.

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Cuando hablamos de olas gigantes (o vagabundas) nos referimos a aquellas olas cuyo tamaño excede, como mínimo, al doble de altura que las olas anexas a ella. Se trata de un término relativamente nuevo si tenemos en cuenta cuando tuvo lugar el primer registro en 1995.

Ese año, en el mes de enero, una ola de casi 26 metros de altura golpeó repentinamente una plataforma de extracción de petróleo a unos 160 kilómetros de la costa de Noruega. La diferencia con el nuevo registro, el cual es más pequeño en términos de altura, reside en que el tamaño relativo de la nueva ola gigante, en comparación con las olas a su alrededor, no tenía precedentes. 

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De hecho, y según cuentan los investigadores, era casi tres veces más grande que sus pares (a esos 17,6 metros). Según el físico Johannes Gemmrich de la Universidad de Victoria:

Proporcionalmente, la onda Ucluelet es probablemente la onda rebelde más extrema jamás registrada. Solo se han observado directamente unas pocas olas rebeldes en estados de alta mar, y nada de esta magnitud. La ola de Ucluelet tenía una altura de ola absoluta de 17,6 metros y una altura de cresta de alrededor de 12 metros, cuando el campo de olas de fondo era de 6 metros.

Por tanto, la altura de ola normalizada fue de alrededor de tres y la altura de cresta normalizada de alrededor de dos. Cuanto mayor sea la altura de la ola normalizada, menos probable es tal evento. Todas las demás olas rebeldes reportadas hasta ahora tenían alturas normalizadas de 2,2 a 2,5, lo que las hace dos o tres órdenes de magnitud más probables. Utilizando la Teoría de segundo orden, el estándar para estimar la tasa de ocurrencia de olas extremas, los investigadores establecieron que la ola de Ucluelet era una ola de una cada 1.300 años.

En cuanto a la gran pregunta, ¿qué ocurriría si, por ejemplo un pesquero, se encontrara con semejante bestia del mar? La respuesta de Gemmrich es que sí, podría superarla, aunque cn probablemente con desagradables sorpresas. Tal y como explica:

Los buques grandes y las estructuras en alta mar están construidos para soportar olas de 18 metros. El peligro es para los barcos más pequeños. En un estado de mar de 6 metros, el operador de la embarcación no esperaría una ola de 18 metros.

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Gracias a los datos obtenidos con la reciente ola gigante los investigadores esperan aplicar un nuevo pronóstico de riesgo en este tipo de olas. [IFLScience]