Se trata del impacto directo del calor extremo en el cuerpo humano durante actividades laborales. Según el documento, sectores como la agricultura, la construcción y la pesca ya sufren pérdidas significativas en salud y productividad. El informe subraya que en 2024 se registró el año más caluroso de la historia, con picos de más de 40 °C e incluso 50 °C en diversas regiones del planeta.
Productividad y riesgos para la salud
La relación entre temperatura y trabajo es directa: por cada grado por encima de los 20 °C, la productividad puede caer entre un 2 % y un 3 %. Este efecto, multiplicado a escala global, representa un desafío no solo sanitario, sino también económico.
Los riesgos para la salud abarcan desde la insolación y la deshidratación hasta disfunciones renales y neurológicas. Se estima que la mitad de la población mundial ya sufre las consecuencias adversas del calor extremo, especialmente en países en desarrollo y comunidades vulnerables.
Medidas propuestas por la OMS y la OMM
El informe titulado Climate change and workplace heat stress plantea una serie de orientaciones concretas que gobiernos, empleadores y sindicatos deberían aplicar de manera urgente:
- Planes de acción adaptados a cada sector y región, tomando en cuenta condiciones locales y vulnerabilidad de los trabajadores.
- Atención prioritaria a grupos de riesgo, como personas mayores, trabajadores con enfermedades crónicas o con menor resistencia física.
- Campañas de sensibilización y capacitación, para que tanto empleadores como personal de salud puedan detectar y tratar síntomas de sobrecarga calórica.
- Colaboración entre múltiples actores, desde sindicatos hasta autoridades locales, para crear soluciones viables y sostenibles.
- Innovación tecnológica, incorporando herramientas que permitan mantener la productividad sin comprometer la salud.
Un reto global con impacto social y económico
La magnitud del problema es enorme. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 2.400 millones de trabajadores en todo el mundo están expuestos al calor excesivo, lo que genera más de 22,8 millones de lesiones laborales al año.
Para Joaquim Pintado Nunes, de la OIT, el informe constituye “un hito fundamental” en la respuesta global a esta amenaza, ya que conecta directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, en particular aquellos que buscan reducir la pobreza, garantizar entornos de trabajo seguros y promover un crecimiento económico sostenible.
La OMS y la OMM insisten en que el tiempo para actuar es ahora. El calor extremo ya no es un fenómeno aislado de las regiones tropicales: olas recientes en Europa demuestran que se trata de un desafío universal.
Adoptar medidas inmediatas no solo protegerá vidas y salud, sino que también asegurará la resiliencia de la fuerza laboral y la estabilidad económica frente a un clima cada vez más impredecible.